No hay inversión más rentable que la del conocimiento.
Benjamin Franklin.
La participación ciudadana es la única vía para lograr el cambio a una verdadera democracia y el desarrollo sostenible, humano y basado en el estado de derechos y libertades. El movimiento por una educación digna es el mejor ejemplo de participación ciudadana y de que podemos indignarnos sin violencia y civilizadamente a favor del bien común, de garantizar nuestros más importantes derechos, resaltando que de este momento histórico no hay otra mayor prioridad que la educación digna con calidad, docentes probos, calificados, fiscalización y ejecución eficientes de los recursos como única vía para tener el conocimiento que nos permite alcanzar nuestros objetivos de nación y la oportunidad para el cambio verdadero.
Nunca entenderé cómo personas estudiadas y con conocimiento de causas empeñan sus criterios a un momento de disfrute del paternalismo, ignorando el daño colectivo y matando las esperanzas o creando falsas.
Debemos estar claros de que ese miserable y falso pago es un engaño, es una inyección de amnesia con el que te haces cómplices, te contaminas de todos los crímenes del Estado y de los miles de millones que envuelve la corrupción estatal asociada al sector privado.
Cuando conoces tus derechos y participas estarás consciente de que el Estado recibe sus ingresos no para dilapidarlos y robarlos sino para devolverlos, en servicios básicos como: educación, salud, seguridad ciudadana, justicia, oportunidad de empleo o desarrollar los talentos, garantías de derechos, libertades, medio ambiente sano, agua potable, energía eléctrica, transporte, viabilizarían del tránsito, alimentos asequibles para todos, seguridad social en general y otros.
Particularmente para mí una opinión o participación consciente y sensibilizadora de cada ciudadano representa dignidad, conciencia, futuro, esperanza, fe, desarrollo, cambio, oportunidad, democracia, justicia, respeto, confianza, civismo, responsabilidad, patriotismo, ética, moral, transparencia, participación, una vida, todo los millones del mundo, honestamente un voto no tiene precio. Debemos reflexionar sobre la importancia y el sacrifico que significa el voto.
Desde la antigüedad comenzando con Plantón y luego Aristóteles la democracia era concebida como una forma de gobierno, específicamente como el gobierno de todos o de la mayoría.
Es desnaturalizado el que aún la mayoría de dominicanos no tengamos una concepción clara de la democracia y mucho menos la decisión de participar ejerciendo sus derechos con conciencia y dignidad.
Decir hay democracia es una cosa y vivirla o practicarla es otra. Los retos a superar son muchos. Al describir las dificultades que agrega gestionar educar y redireccionar la cultura de conformismo, pesimismo, falta de actitud, entre otros impedimentos al desarrollo.
Estamos en la primera fase de un sistema de gobierno democrático, es una fase que nos obliga a reforzar, ensanchar y hacer crecer las formas de la participación, donde el pueblo es quien toma todas las decisiones.
Solo así nuestros modelos institucionales avanzarán y evolucionarán para lograr organizar y el equilibrio institucional.
La participación en el Siglo XXI es un asunto que la sociedad y todos los ciudadanos, deben ser recurrente especialmente en la construcción de un futuro mejor.
