Juan Tomás Taveras
MAyor General (R) P.N.
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Diciembre, mes de la familia
A propósito de ser diciembre el mes más importante para el reencuentro familiar y siendo la familia el fundamento de la sociedad, nos llama a preocupación el deterioro y desintegración de nuestros hogares por la pérdida de valores y principios de buenas costumbres.
Queda poco espacio para la reflexión y la diversión sana. Hoy día solo se habla de la crisis económica mundial, movimientos de indignados en más de 80 países por la voracidad de los grupos financieros, la gran brecha entres ricos y pobres, (y República Dominicana es el más desigual del hemisferio) con sus efectos, dentro de ellos, el incremento de las amenazas y riesgos a la estabilidad social de los Estados. Cabe señalar para los dominicanos: la corrupción, la impunidad, el robo del erario, el deterioro de la educación, la inseguridad, los vicios, entre otros.
Nos debe alarmar aún más, la búsqueda de soluciones a todos estos males dejando de lado la raíz del asunto: la familia, que es la base de toda sociedad.
La historia de la humanidad ha dejado claro esta realidad en el desarrollo de los pueblos y naciones, tal es el caso del pueblo judío, Israel, que nos sirve de ilustración, cuando el pueblo de Israel comenzó su organización y peregrinación liderada por Moisés, una de las naciones que ha sido más amenazada de la humanidad, de acuerdo a la historia bíblica y otras fuentes, pudo salvaguardarse gracias a sus valores familiares, quedando claro la fortaleza, la perseverancia y el éxito de su cohesión social, la cual se ha logrado debido a los valores y principios en protección a la familia; pues todas sus leyes, normas y costumbres estaban basadas primero en la fe en Dios, y segundo en la familia. Lo que ha hecho que la sociedad de Israel conforme una de las naciones más poderosas del mundo.
Reflexionando esta situación, es en el seno de la familia que se define el rumbo de la sociedad, por lo que debe llenarnos de desvelo el deterioro y los conflictos que están afectando la familia dominicana. Esta realidad pone en riesgo la estabilidad social y al Estado en su conjunto.
Las familias unidas producen sociedades fuertes y por ende sus instituciones fuertes, resultando un Estado aun más fuerte.
De acuerdo a estudios, en la República Dominicana existen 45 a 50% de separaciones conyugales y se pronostica que seguirá creciendo. Para mayor alarma, en el país más influyente para nuestra cultura, Estados Unidos, tiene el mismo derrotero, según el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Rutgers.
Pongámonos el sombrero en lo citado por Barack Obama en su discurso de toma de posesión en su primer periodo: “Nuestros retos pueden ser nuevos. Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos. Pero los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo.”
Trabajemos unidos en cohesión absoluta para prevenir, controlar y revertir el crecimiento de la desintegración, las causas, consecuencias, riesgos y amenazas que afectan a las familias.

