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Exijamos probidad a los candidatos electivos

(II)
El dirigente político y economista Guillermo Caram hizo algunos planteamientos muy interesantes y con los cuales coincidimos, pero lo más relevante es la pregunta que se hace, siendo oportuno citar: ¿Quién podrá comprometerse con la ciudadanía a suscribir un contrato para realizar ese “gran cambio… radical y hasta revolucionario” para apartarnos del mal camino y reesperanzarnos?

También argumenta el ingeniero Caram que “Resulta imposible lograrlo con tradicionales procederes caracterizados por promeserismos, clientelismos y masificación; inapropiados para asumir compromisos.” Y nosotros le agregamos ni con partidos y políticos rancios en su mayoría corruptos y desconectados de la realidad social.

Y lo refuerza con certeras recomendaciones el ex gobernador del Banco Central: “Cualquiera podrá hacerlo si modifican su esquema de accionar. Si se comprometen a suscribir con la nación un contrato para cumplir agendas con plazos conminatorios para lo que indefectiblemente hay que hacer: Imponer autoridad, orden, respeto y disciplina; una economía generadora de puestos de trabajos, producción de bienes para mejor vivir, equilibrar finanzas públicas para que el ahorro privado quede circulando, combatir corrupción, mejorar servicios públicos, ordenar territorio, preservar ambiente y recuperar dignidad nacional.

Obviamente tendría que demostrarse valor y coraje para asumir esta iniciativa; proponerla y convencer. Disponer de voluntad y capacidad de ejecución.”

Nos satisface grandemente combinar con dicha visión y se hace obligatorio añadir que ese pacto o contrato propuesto ya está, y lo es nuestra Constitución, recomendando dos cosas puntuales para mejorarla y fortalecer la garantía de ser respetada, con institucionalidad y ética en la administración pública, que son: La Asamblea Constituyente para que solo el pueblo pueda decidir en cuanto a la reforma constitucional y el Referendo Revocatorio para destituir a cualquier funcionario, (en especial al presidente) cuando le falle al pueblo, único soberano.

Si admitimos que la Constitución es: “Un Pacto Social de gobernanza entre todos los sectores de una nación, cuyo objetivo es garantizar a sus nacionales (derechos, definir libertades, establecer la forma de gobierno aprobada por los constituyentes, crear los poderes del Estado (incluyendo las regulaciones y limitaciones en el ejercicio del poder), definir los derechos, deberes y obligaciones a las que están sujetos las personas y órganos del Estado, que ejercen potestades públicas.”

Por eso proponemos que lo primordial en una persona que aspira a dirigir la administración pública con el cargo de presidente debe tener una trayectoria de vida intachable demostrada y cumplir estrictamente la Constitución y las leyes.

Nuestro pueblo es merecedor de un presidente y autoridades responsables y con vocación de servicio y amor por la patria para rescatar los valores y la integridad familiar; de familias sanas se desprenden funcionarios honestos y por ende una sociedad sana y un Estado fuerte.
Siempre nos hemos preocupado por ser transparentes y ahora con más compromiso, que hemos asumido ser candidato presidencial independiente.

Dios les bendiga siempre, pueblo dominicano.