Institucionalidad y desarrollo en RD

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El tiempo que gobernaron los “liberales” del Partido Azul no fue suficiente porque se requería más para lograr institucionalizar el país, desterrar el azote de los caudillos y crear las condiciones generales para las inversiones y la reproducción ampliada de los capitales, además, la cultura premoderna de los actores principales en la escena nacional bloqueaba los esfuerzos que se hacían desde el gobierno.

El Partido Azul no pudo superar esos bloqueos aun así, el capitalismo se amplió, creció articulado a las relaciones sociales pre-capitalistas, creando una Formación Social con rasgos modernos y atrasados que condicionaría todo el devenir histórico subsiguiente.

Así la Formación Social Dominicana (FSD) cambió, pero acusando una heterogeneidad que expresa la alianza entre modernidad capitalista en un sector social y predominio pre-moderno en amplios sectores de la economía y eso aún persiste en el siglo XXI.

El Estado refleja la naturaleza de la FSD, por lo que aún es visible modernidad en algunas áreas y alarmantes atrasos en otras, sobre todo, en la cultura político-administrativa, en la impunidad frente a delitos de cuello blanco y desdén frente a los mecíamos democráticos universales.

Como la cultura premoderna seguía siendo dominante y los inversionistas requerían de acelerar la creación de las condiciones para la producción y reproducción de sus capitales y de esa forma asegurar sus inversiones y Heureaux (Lilís) había dado muestras de tener el perfil que los capitalista necesitaban para aplicar los recursos represivos y acelerar los procesos de acumulación, por la urgencia de dinamizar las tasas de retorno y la democracia tardaba en instaurarse, surgió la necesidad de saltarse los procedimientos legales y así crear el orden deseado.

Se produjo una correspondencia entre las necesidades socio-económicas del capital y su lógica acumulativa y el perfil inescrupuloso de un político dispuesto a ejecutar lo que fuere para alcanzar las metas del orden y de paso ampliar el mercado para la realización de la plusvalía.

Lilis tenía el perfil que los capitalistas necesitaban para acelerar procesos de acumulación.

La dictadura de Lilís fue la respuesta para superar los bloqueos, satisfacer el interés de los capitalistas y crear el “progreso”.

La dictadura satisfizo la lógica de acumular capitales, creó el “orden y la paz” e inició la creación de la infraestructura necesaria para ello; esta última no podía ser creada sin inversiones públicas y para tal efecto se recurrió al endeudando de la nación que luego debían pagar los contribuyentes.

Esa dinámica fue advertida por Pedro Francisco Bonó, pues esos sectores avanzaban sobre el pago de salarios de hambre que reproducían la miseria en la clase trabajadora. La lógica sigue igual: salarios fisiográficos y altas tasas de beneficios acompañadas de evasión masiva de impuestos.

La prensa de la época se hacía eco de los avances en materia de obras públicas que ejecutaba la dictadura en el marco de una gigantesca corrupción acompañada de endeudamiento irresponsable y acumulación por despojo, paralela que favorecía a la alta burocracia estatal.

Acumulación se hizo con salarios de hambre que reproducían miseria en los trabajadores. 

El procedimiento ha sido recurrente, pues igual hicieron las dictadoras de Cáceres entre 1906-1916, la imperialista de 1916-1924, la de Trujillo 1930-1961; la de Balaguer 1966-1978, y, la del PLD entre 2004 y 2020.

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Respondieron al interés de los inversionistas, endeudaron al país, bloquearon la institucionalidad, desvirtuaron la justicia y se burlaron de la voluntad popular, al tiempo que fomentaron nuevos núcleos económicos a través de la sobreacumulación de capitales. Autoritarismo y acumulación han bloqueado la democracia.

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El autor es historiado