BRUSELAS. AFP. La ayuda que Europa y el FMI inyectarán en las arcas públicas de Grecia evitará su quiebra inmediata, pero los expertos dudan que baste para saldar su deuda, teniendo en cuenta la parálisis de su economía y las dificultades que hallará para aplicar su plan de austeridad.
Los socios de la Eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI) pusieron el domingo sobre la mesa 110.000 millones de euros (unos 146.000 millones de dólares) para rescatar a Grecia durante los próximos tres años, una ayuda sin precedentes para una nación en apuros.
El objetivo es evitar la quiebra de un país que acarrea una deuda pública superior a 300.000 millones de euros –una cifra que salió a la luz tras varios años de haber provisto datos falsos–, y evitar un efecto dominó hacia países con otros problemas presupuestarios en la zona euro, como Portugal y España.
Pero los analistas se muestran unánimes a la hora de juzgar que el paquete es sólo un parche.
