A propósito del estreno este jueves en los cines, Jesús de Nazaret (Rafa Lara), lo genera de inmediato una pregunta: ¿A cuál director de cine le puede interesar contar la historia más conocida del mundo, y con cual criterio novedoso en lo artístico y lo histórico?.
En América Latina, desde hace cuatro generaciones, nos sabemos de memoria, audiovisualmente, gracias a en la producción mexicana El Mártir del Calvario, (Miguel Morayta, 1952), que incluso compitió en Festival de Cannes de 1954.
Era un desafío cinematográfico enorme el hacer una película digna y novedosa sobre Jesús de Nazareth, teniendo como precedentes la obra maestra de Franco Zefrirelli (1970), La última tentación de Cristo, la de Martin Scorsese (1988), ganadora del premio Oscar al mejor director o la brutalmente sangrienta y despiadada versión de Mel Gibson, La pasión de Cristo, del 2004. Hace 67 años que no se filmaba una película sobre Jesús hablada en el lenguaje de los latinoamericanos.
Rafa Lara (5 de Mayo, Labios Rojos), director mexicano aceptó el reto y ha entregado una producción no solo digna y hermosa, sino históricamente reveladora de aspectos no conocidos.

