Alto, moreno integral, de voz estentórea, vital y expresivo, incansable en la búsqueda e interpretación de los más variados roles actorales, Johnnié Mercedes, era, hasta ahora, más recordado por sus excelentes interpretaciones para comerciales bancarios, haciendo de un jefecito narcotraficante barrial.
Pero lo que se tiene en él, en realidad, es un actor dispuesto a enfrentar todo reto y ante roles que le colocan en la primera línea de la atención pública.
Su versátil desempeño y su pasión de casi 30 años actuando en las tablas y más recientemente ante las cámaras. Mercedes se encuentra ahora en un ascenso sin precedentes en su carrera fílmica.
Hará ahora, con la película “Y que Dios me perdone” (Ángel Muñiz), su primer papel protagónico del cine, en que hace de un raso policial (Toribio) padre de mellizos, en la encrucijada de la pobreza acentuada por una enfermedad catastrófica de su mujer y su hija, por lo que se ve o obligado a buscar dinero por medos no legales.
El rol de su mujer en el filme lo hace su esposa en la vida real, Clara Luz Lozano y su hija Akuarella Mercedes Lozano (su hija), de 9 años.
Ambas debieron someterse a un pelado al rape para representarlas como pacientes sometidas a las quimioterapias contra la leucemia.
Se trata de un dramático triller de trasfondo social, proyecto que establece el precedente de difundirse gratis por internet desde el 24 de abril próximo, por decisión de su director.
Muñiz considera que la película, con el nivel de patrocinio que tiene y el respaldo de la Ley Nacional de Cine, tiene cubiertos sus gastos y no hay porque llevarla a pantallas comerciales, al tiempo de que se abren nuevas rutas de distribución cinematográfica aprovechando las redes.
Recientemente el actor también tuvo la oportunidad de un rol antagónico en “Flor”, la próxima película a estrenar del director Francisco Valdez (De pez en cuando), personaje que requirió un compromiso actoral importante.
Un apunte:
Bolo Francisco
Su trabajo más trascendente en teatro el pasado año fue el protagónico de Bolo Francisco, pieza original de Reynaldo Disla, en el Palacio de Bellas Artes, montada por la Compañía Nacional de Teatro, en la que hizo de Bolo con una pierna atada al muslo para dar la sensación durante casi dos horas de ser amputado. Quienes vieron ese trabajo escénico quedaron bajo el impacto aplastante de un accionar histriónico poco común.

