El viaje de José de León como lanzador en las Ligas Mayores de Béisbol fue uno de picos y valles…..más bien de valles y picos. Porque fueron más los puntos bajos que los altos para el primer lanzador de la historia que llegó a 1,500 ponches con menos de 100 victorias.
Cuando en apenas su tercera apertura -que terminó sin decisión- José mantuvo sin hits a los Metros de Nueva York hasta un sencillo con un out en el noveno episodio mientras ponchaba 11, fue como si hubieran disparado un cohete desde las planicies de Rancho Viejo, en su natal La Vega, hacia las cumbres circundantes de Constanza y Jarabacoa.
Cuatro aperturas más tarde, luego que el derecho de los Piratas de Pittsburgh de 6-4 y 215 libras sirviera una blanqueada de 2 hits y 13 ponches contra los Rojos de Cincinnati, mejorando su efectividad a 1.92 después de siete inicios, había nacido la “Josemanía” que duró toda esa campaña inaugural que terminó para el vegano con récord de 7-3 y 118 ponches en 108 episodios, con efectividad de 2.83.
Pero el dueño del diabólico tenedor pronto tropezaría con el infortunio que habría de hacerle compañía durante la mayor parte de su travesía por las Grandes Ligas, una que arrancó en Pittsburgh en 1983, para seguir en Chicago, San Luis, Filadelfia y Chicago nuevamente hasta cerrar en Montreal después de 13 temporadas.
El dos veces ponchador de 200 bateadores en años seguidos 1988-89 con los Cardenales también encabezaría la Liga Nacional dos veces con 19 derrotas en 1985 y 1990 con Pittsburgh y San Luis, respectivamente.
De León, líder ponches en 1989 con 201, terminó su carrera con récord negativo de 86 victorias y 119 derrotas con una efectividad de 3.76 junto a 1,594 ponches. Kerry Wood se le uniría como el único otro lanzador con más de 1,500 ponches y menos de 100 triunfos con un balance final en su carrera de 1,582 y 85.
En la Liga Dominicana, De León tuvo récord de 9-13 con efectividad de 4.12 en 250 episodios de Series Regulares. En la de 1987-88 ponchó a 58 en 56 episodios y tuvo su mejor promedio de carreras limpias con 3.34. Aun así su balance de triunfos y reveses fue negativo con 3-4.
En postemporadas locales, sin embargo, la suerte de José estuvo todo el tiempo de su parte ya que compiló un record de 6-0 con efectividad de 2.30 y un WHIP de 0.989 en 58.2 episodios.
Fue el JMV de la Serie Final de 1988 ganada por los Leones del Escogido a las Estrellas Orientales con De León ganando los juegos segundo sexto ambos en San Pedro de Macorís y por el mismo marcador de 6-1.
En el segundo partido lanzó 8 episodios de 7 hits y una carrera limpia con 6 ponches y 0 bases por bolas, y en el sexto choque tiró 7.1 innings de 4 hits con 4 ponches, un boleto y 1 carrera limpia.
NOTA: Tony Piña y Kevin Cabral contribuyeron en esta historia.
UN APUNTE
Mala suerte en general
Sus notas biográficas en la Enciclopedia de los Cardenales señalan que aunque lideró el Estado de New Jersey en ponches en su segundo año en la Escuela Perth Amboy, también tiró un juego sin hits en el que resultó perdedor.

