NUEVA YORK .AP. Nadie, entre quienes se quejan de que el béisbol se está convirtiendo en un deporte para los endebles, ha cubierto jamás la segunda base en momentos en que Chase Utley arremete durante una potencial jugada de doble matanza.
Lo que no está claro es si el deslizamiento de Utley para desbaratar la jugada la noche del sábado, fue un acto sucio. El hecho es que le quebró la pierna derecha al torpedero de los Mets Rubén Tejada y avivó una polémica en los playoffs.
«Es béisbol es recio», dijo el cerrador Kenley Jansen, compañero de Utley en los Dodgers de Los Angeles. «Es un deporte que se está volviendo muy sensible».
Por supuesto, los Mets lo ven de distinta manera luego que Tejada salió lesionado. «Lo había tacleado desde antes que pudiera sacar la pelota del guante», comentó el infielder Kelly Johnson.
«Decir que se deslizó es generoso», comentó un irritado Daniel Murphy.
No importa el bando, se trata de una jugada controversial. Los umpires consideraron que era legal, en un dictamen que de inmediato causó asombro y captó la atención por distintos motivos. Primero, los corredores rara vez embisten de esa forma en la segunda base hoy en día, aunque Utley se ganó una fama de hacerlo.
Segundo, provocó una grave lesión.
Y tercero, marcó el rumbo de un juego de postemporada ante una teleaudiencia de millones. El domingo por la noche, las Grandes Ligas suspendieron a Utley por dos encuentros. El ejecutivo de las mayores Joe Torre consideró que la jugada fue antirreglamentaria.
No hay duda que lo ocurrido en el Dodger Stadium pasará a ser un punto de referencia sobre los deslizamientos, evocando un pasado en el que los infielders del medio eran barridos violentamente con mayor frecuencia.

