El montaje de La casa de Bernarda Alba, original de dramaturgo granadino Federico García Lorca, con su opresiva y oscura atmósfera, sus actuaciones que evidencian la consistencia de sus talentos, la garra creativa de su joven directora, Indiana Brito, la simbología asfixiante de su claustrofóbica y oprobiosa escenografía carcelaria y su contemporáneo e imaginativo vestuario de choque, sugiere nuevas vertientes de pensamiento que se resumen en tres interrogantes:
-¿Por qué no existe una Ley Nacional de Teatro que auspicie esta expresión artística?
-¿Por qué no hay un premio nacional de teatro que reconozca todas las áreas de su producción en la diversidad de sus áreas?,
-Y, finalmente, porque este trabajo excepcional, y otros de calidad similar, ¿no tienen más que uno o dos fines de semana de presentaciones?
Brillar de valores
El montaje convoca los más altos factores de calidad a la escena dominicana y tras verla en Sala Ravelo, no queda duda alguna de que se trata desde ya de uno d ellos trabajos escénicos más relevantes de los últimos años con condiciones suficientes para representar el país en cualquier escenario del mundo.
De las actuaciones, debe resaltar a la maestra María Castillo que expele desde su centro, una fuerza expresiva que contagia y convence, Wilson Ureña, es un hilo relator y el ser más próximo a Bernarda Alba.
os tres logros más rotundos, en aras de la concepción que logra Indiana Brito, son la escenografía de Fidel López y el expresivo e impactante vestuario, signado por la contemporánea modernidad, responsabilidad del atelier Taryn y la musicalización precisa y cuidada de José Andrés Molina y la labor de peinados de Xiomara García.
Solo le quedaran las funciones del fin de semana próximo. Nadie que respete el teatro, debería estar ausente. Nadie. Por ninguna razón.
UN APUNTE
La directora
Esta pieza supone una consagración para la joven directora Indiana Brito que nos había impresionado con “Violín entre las sombras”, (2005), luego con Weekend en Bahía”, (2015) con Hony Estrella y Raeldo López y finalmente nos encandilo la piel con Agosto (2018), para enfrentarse con el reto de reinterpretación de un clásico a un nivel tan novedoso como revolucionario.

