Por: Philippe RATER
PARïS, 28 Feb 2014 AFP. – La oposición de derecha francesa se ve salpicada por un caso de presunto favoritismo, un escándalo que podría beneficiar a la extrema derecha cuando falta un mes para las elecciones municipales. El presidente del principal partido de la derecha francesa, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), Jean-François Copé, habría «esponsorizado con dinero» del partido la empresa de dos allegados, según el semanario Le Point. Esta acusación es un duro golpe para el dirigente opositor, omnipresente en los últimos meses en los medios de información para comentar los debates nacionales, y que recientemente fue acusado de atizar las polémicas sociales.
Según Le Point, en ocasión de los mitines de la campaña presidencial del expresidente Nicolas Sarkozy en 2007, «los gastos de bufet, de transmisión vídeo y de iluminación alcanzaban a veces el doble de las tarifas habituales». Y Event et Cie, filial de la empresa Bygmalion fundada por dos excolaboradores de Jean-François Copé, «habría cobrado por lo menos ocho millones de euros durante la campaña de 2012», sobrecargando «ciertos servicios facturados a la UMP sin que hubiera licitación», agregó el semanario.
El viernes, Copé desmintió una vez más esas acusaciones, calificándolas de «grosera manipulación» con vistas a las elecciones, y justificó la contratación de la firma Bygmalion explicando la necesidad de trabajar «con gente competente que sabe organizar los mitines». La víspera, Jean-François Copé escribió a todos los adherentes del partido para afirmar su buena fe, y habló con su gran rival dentro de la UMP, François Fillon, a fin de evitar una nueva división dentro del partido que perjudique a éste en las municipales.
‘Pequeños cálculos’ y ‘grandes maniobras’
Con una popularidad en franca baja, la coalición gubernamental de socialistas y ecologistas parece tener pocas posibilidades de beneficiarse con los reveses de la oposición de derecha. En las municipales, la izquierda corre el riesgo de perder varias ciudades, lo que acarrearía a fin de año la pérdida también de su mayoría en Senado, la Cámara Baja, que no es elegida por sufragio universal sino por un colegio de grandes electores del que forman parte los ediles. La tempestad en la que se ve envuelta la UMP podría favorecer más bien a la extrema derecha, estimaban el viernes varios medios de información franceses. La UMP «está podrida en su interior», es un partido «terminado, ya no representa esperanzas porque se ha convertido en una suerte de ring en el que los dirigentes no cesan de pelearse por las elecciones futuras», afirmó la dirigente del Frente Nacional (extrema derecha), Marine Le Pen, al comentar las informaciones de Le Point.
Aunque el diario Libération (izquierda) titulaba el viernes al respecto «Silencio de plomo en la UMP», un diputado de este partido, cercano a François Fillon, no se privó el jueves de romper el silencio: «Todo el mundo lo sabía, desde el momento en que la campaña presidencial fue confiada a una estructura de la galaxia de Copé», dijo a través de un tuit ese parlamentario, Lionel Tardy, que evocó el «costo estratosférico» de los mitines de campaña organizados por Nicolas Sarkozy. Después de la derrota de Sarkozy por François Hollande en la presidencial de 2012, la UMP estuvo a punto de estallar a raíz de un duelo Copé-Fillon por la dirección del partido.
Esa lucha interna dejó heridas aún no cicatrizadas, y el partido sigue careciendo de un proyecto claro y de un jefe incuestionado. Una situación interna que podría complicarse aún más en caso de un retorno a la vida política de Sarkozy, anunciado desde hace meses pero no oficializado. El diario Le Figaro, cercano a la UMP, estimó que el problema que enfrenta hoy Jean-François Copé no desagrada a sus rivales dentro del partido. «Pequeños cálculos con grandes maniobras», escribió el periódico, considerando que el debilitamiento político del presidente del partido puede favorecer su exclusión de la carrera por la futura elección presidencial. Y aunque haya que pasar por reveses en los próximos comicios –municipales en marzo y europeos en mayo– el objetivo principal sigue siendo la presidencial de 2017. AFP

