Lo que fue un parto trabajoso, con poco capital para lo que supone hacer una película, confrontando las condiciones propias de un medio que ahora es que se abre a la producción fílmica, La Lucha de Ana, de Bladimir Abud, ha llegado a los cines con un excelente recibimiento del público y de la crítica especializada.
En los cines se comenzaron a formar filas en las funciones de la noche el fin de semana, en un claro indicativo de que la producción funciona.
La Lucha de Ana presenta un drama social que se vive en los barrios, en los cuales la juventud con escasas posibilidades económicas, se debate entre la delincuencia y las drogas y donde regularmente pagan con su vida, muchachos inocentes.
Estas situaciones presentadas con buen criterio de cine, usando el modismo popular urbano en su lenguaje, con buen uso de los recursos técnicos del cine, parecen haber llegado al ánimo de la gente.
La crítica cinematográfica en general ha aplaudido la producción de Abud y ha destacado su efectividad en las soluciones de fotografía, edición, guión y actuaciones.

