Contrario a otros seres humanos que exhiben condiciones para el arte, Carlos Alfredo Fatule se sabía con aptitudes para el canto, pero no se moría por llegar a ser una gran estrella. Su meta era convertirse en un profesional de la medicina.
Por insistencia de conocidos cantaba para amigos, por hobby, como es el caso de Don Guillermo Henríquez.
Mi agradecimiento eterno a él, porque el Don Guillermo era el único lugar donde me sentía respaldado por el dueño y preferí quedarme sin paga allí y pasar un momento agradable dentro de la semana, porque la pela de un estudiante de medicina es muy fuerte, aseguró.
Entrevistado en el programa El Vacilón del Sábado, por Fiesta 105.7 FM, Carlos Alfredo reveló que un día recibió la llamada de don Guillermo Henríquez quien requería su presencia inmediata.
Me dijo ven para acá. Llamé a mi amigo Wilfredo que vivía al lado de Don Guillermo y le dije investígame de qué se trata porque es un viaje largo y éste me dijo, olvídate de eso, ven rápido, te conviene.
Cuando llegó al establecimiento ubicado en la Zona Colonial fue una gran sorpresa para él encontrar junto a Don Guillermo a Wilfrido Vargas, el merenguero de mayor pegada en ese momento en República Dominicana, Latinoamérica, Estados Unidos y España.
El líder de Los Beduinos buscaba un vocalista para la agrupación, previo a una extensa gira que realizaría por 20 países.
De inmediato me asaltó: Hola cómo estás, cómo te llamas, me dicen que tú cantas. Le dije sí, algo, yo relajo, es un hobby mío. Me dice: Y tú puedes, por favor, cantar algo, mira, estoy ansioso. Entonces Don Guillermo dijo prendan el piano y Wilfrido exclamó: Ah, pero también toca piano…!
Carlos Alfredo interpretó Amar y querer, de José José y de inmediato el Beduino Mayor dio su veredicto.
Bueno Don Guillermo creo que tenemos al elegido…y qué tú haces, asaltó a Fatule.
Le dije soy estudiante de término de medicina. Se paró como un resorte del asiento y le dijo a Don Guillermo: creo que nos equivocamos. Saludó a don Guillermo, se despidió de mi y se marchó, recuerda entre risas el show man.
Carlos Alfredo Fatule no se frustó aunque siempre quiso ser cantante y recibió muchas oportunidades, pero tenía el compromiso de ser un profesional universitario.
Pero cuando entendí que como artista podía ganar tres veces lo que ganaban mis amigos médicos, me dije se fuñó la medicina. Yo ganaba 60 pesos mensuales como médico y mi primer pago como artista fue de 400 pesos. Le di una botá a esa bata, confesó.
El inicio
Un Jueves Rojo, del desaparecido Molino Rojo del hotel El Embajador, que realizaba María Cordero, dedicado a los médicos, recibió la llamada del músico y doctor Bertico Sosa para que lo acompañara al lugar, a finales de 1983.
Interpreté La Almohada y Lo pasado pasado, de José José. En una de las mesas estaba el doctor Félix Hermida, quien me mandó a buscar a su mesa con Bertico. Me dijo te atreverías a representar el país en un festival. Le dije que sí y participé en el Festival de la Voz de Puerto Rico, donde obtuve el primer lugar como canción, por Amarte, autoría del doctor Hermida y tercer lugar como vocalista.
En la sala Ravelo
29 años han transcurrido después de esa experiencia y esta noche Carlos Alfredo Fatule lo celebra con su regreso al teatro, en la sala Ravelo del Teatro Nacional Eduardo Brito, con la presentación de la obra musical Al desnudo, a partir de las 8:30 de la noche.

