BRATISLAVA. AFP. Los ministros de Defensa de la OTAN estaban abocados este viernes a la búsqueda de un nuevo «enfoque» de la guerra contra la insurgencia islamista en Afganistán, que tiene todas las apariencias de una «estrategia para salir del atolladero» para las fuerzas internacionales.
En momentos en que sus tropas sufren bajas récord frente a los talibanes -más de 400 muertos en 2009- el general Stanley McChrystal, comandante en jefe de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, bajo mando de la OTAN), hizo en Bratislava, ante los 28 miembros de la Alianza Atlántica, dos grandes recomendaciones.
McChrystal recomendó dar primacía a la protección de los civiles sobre la lucha contra los talibanes, después de bombardeos erróneos que golpearon a la población, y concentrar esfuerzos en la formación de un ejército y de una policía afganas, capaces de tomar el relevo.
Esas medidas pretenden que los afganos dejen de considerar a las tropas extranjeras como una fuerza de ocupación.
