A diferencia de la novela La Peste de Albert Camus, en donde se expresa el sentido de la solidaridad, en el mundo real, el ser humano parece estar en la orfandad de protección y apoyo.
Es una realidad sin tapujos que la humanidad está sitiada por la terrible enfermedad del cáncer, sin alcanzarse a ver su antídoto. La modernidad y el confort que disfrutamos en estos tiempos han contribuido con creces a empeorar la pandemia que representa este sufrimiento.
Desde gran parte de los alimentos que digerimos a diario, hasta los espacios en que solemos encontrarnos y solazarnos, se genera cáncer. Lo que consideramos anodino y benigno se transmuta en mortal, persiguiéndonos hasta destruirnos.
Ante el cáncer y sus nefastos resultados, el mundo parece sin escapatoria. A menos que la ciencia y los grandes laboratorios no se empleen a fondo para encontrar la cura a este endemoniado padecimiento, el calvario continuará su agitado curso.
El negociazo que representa una enfermedad en estos tiempos obnubila cualquier remedio, y solo se piensa en las multimillonarias ganancias que se obtienen por concepto del sufrimiento del ser humano.
Sin embargo, no todo es “business and business” en este mundo, y aún existe gente con deseos de servir, y en esa brecha humana en la ciudad de California se ha establecido la instructiva Proposición 65, un sitio web en donde logramos información sobre las sustancias cancerígenas que pueden estar presentes en un producto.
Ingresar a esa plataforma informativa en el link P65warnings.ca.gov accedemos a valiosos datos sobre bienes con sustancia cancerosas.

