Alguien me preguntó, ¿y entonces qué eres, clase media o media clase? Me eché a reír como un campeón, porque sólo atiné a responderle que en estos momentos soy una especie de círculo vicioso, puesto que por más vueltas que le doy a la vida llego a la conclusión de que he hecho de todo un poco y tengo más problemas que antes.
Pero como nunca dejo de ser optimista aunque responda a quien sea un “hola, cómo estás”, a mi manera, lo cierto es que tengo muchos años comenzando de cero, pero incapaz de escribir un manual de ayuda personal. No sirvo para eso ni para hacer chistes. Pero como clase media jamás me arrepiento de financiar mis necesidades o, dicho de forma sustentable, de cubrir mis déficits operativos mediante el pago con tarjeta de crédito.
Ah, qué alivio. Quién inventó el instrumento llamado “dinero plástico” salvó a la clase media. Obvio, tuvimos que aprender a manejar un crédito bancario personal. Eso es una tarjeta, pagando mensualmente cual sea haya sido el interés pre-aprobado. Rápido aprendí al uso del corte y sobre fecha de pago pero administrándome de conformidad con mis ingresos. Y algo más, pagar en caja jamás será igual sin la información del servicio al cliente.
Fijémonos en los numeritos. El uso de tarjeta de crédito en el país tuvo una tasa de crecimiento de 65.14%, promediando una tasa anual simple de 6.51%, del 2008 a octubre de 2017. Increíble!¿Verdad? Pasamos de 2,742,950 en 2008 a 4,549,753 a octubre de 2017. Pero el truco está en saberla usar.
Como clase media bebemos, comemos y nos divertimos con la tarjeta de crédito, y somos orgullosos cuando pasamos la tarjeta. Pero con ese orgullo fácilmente se nos derrumba el mundo. Por ejemplo, la deuda con tarjetas de crédito de los dominicanos creció en RD$4,496.16 millones durante los primeros nueve meses de 2017, un incremento de un 11%.
Hay tarjeta de crédito y de débito, y lo gobiernos agregaron una tarjeta subsidiada. Estoy suponiendo que el grueso de las tarjetas de débito corresponde a nómina, y ahí ponemos en alto riesgo el sueldito, creyendo que tenemos abundancia. Y no es así.

