Trump, esposo de Melania y candidato a la Presidencia de los EUA, decidió tirar unas canitas al aire, desafortunadamente optó por una despampanante rubia y actriz porno, a la que llaman Tormenta Daniel. No se sabe si fue un «cubo» o un pago insignificante, pero la «chapeadora» pidió más.
Para evitar que esto se hiciera público, su abogado le tapó la boca con un manojo de 130 mil dólares.
En nuestro país, es común que los políticos y otras figuras públicas busquen una «segunda base» como cuarto jinete del Apocalipsis, los tres primeros son: montao, armao y con cuartos. Estos devaneos de nuestros líderes pasan solo como un «embullo» del que comentan algunas gentes, pero otros trascienden de manera desproporcional, sobre todo cuando una mujer muy joven, reclama la pensión para atender un hijo enfermo.
Los rusos usaban la estrategia de llevar líderes políticos a los que agasajaban y ofrecían como «escorts» a deslumbrantes mujeres, que grababan y filmaban todo lo acontecido en la intimidad para luego usarlo como chantaje. Pero contrario a lo esperado, un político africano era quien pedía que se difundiera todo lo acontecido ya que cuando en su país lo vieran aumentaría su popularidad.
Entre los floreos de algunos Presidentes de USA, se recuerda la debilidad de Jefferson por sus esclavas negras; las aventuras de Kennedy con las artistas de Hollywood y más recientemente, el caso Lewinsky, en donde la práctica de juegos eróticos con tabacos en el salón oval de la Casa Blanca, acompañados de una que otra felación, por poco le cuesta la presidencia a Bill Clinton.
El caso de Trump se vuelve más complicado, pues conocido el caso, el fiscal Muller investiga si ese pago se hizo para esconder el hecho ante los electores, o solo ante Melania.
El presidente, como es su costumbre lo negaba todo, sin embargo, ahora, según su nuevo abogado, admite que si sabía del pago y que lo restituyó, usando fondos de su cartera y no de la campaña. ¡Tremendo lío! y todo por un asunto que parece ser le va a costar muy, pero muy caro.

