Opinión

Lamentable decisión

Lamentable decisión

¿Por qué considerar que la solemnidad en un tribunal la proporciona la vestimenta que se les impone a los abogados? ¿No sería más transparente que la misma fuera proporcional a nuestra realidad climática y que el formalismo proveyera de la integridad con la cual ejerzan sus funciones los actores involucrados? Es evidente que la Suprema Corte de Justicia se inclina por la apariencia. La decisión de nuestro más alto tribunal incorporando los Juzgados de Paz a los tribunales en los cuales  debe postularse con toga y birrete, constituye una demostración de que continuamos priorizando la forma sobre el fondo en la administración de justicia en el país. Como en casi todo.

En una escala de urgencias de los tribunales dominicanos y de su desenvolvimiento, la ropa de abogados y abogadas debería ocupar un lugar insignificante. Empezar por ahí es evadir los reales problemas que determinan que no se estén satisfaciendo las esencias de un buen sistema judicial. Es una pena que ante tantas cosas trascendentes que atañen al fondo de las características que debe reunir dicho sistema, las preocupaciones de la SCJ giren en torno a enfatizar requisitos pueriles y absurdos.

Suplico a quienes no sean abogados, que se coloquen en el lugar de estos profesionales y lo supongan ataviados con un pantalón casi siempre oscuro, camisa blanca, corbata negra, un saco y encima de todo eso una toga y la cabeza cubierta por un birrete. Ni mencionar un maletín pesado al que no le caben más papeles, expedientes, libros. Es injustificado desde todo punto de vista que en un país con este clima, el camino que decida transitar la SCJ sea el de ampliar los tribunales en los cuales se exija usar toga y birrete.

Son escasísimos los Juzgados de Paz provistos de aire acondicionado y abundantes los que funcionan en locales pequeños, calientes e incómodos, con lo cual, la decisión que comentamos viene a profundizar las penurias que pasan los abogados al ejercer su profesión en tan difíciles circunstancias. Eso no es justo.

Ese es nuestro país y quizás eso nos reitera como nación subdesarrollada y atrasada. Una distorsión de prioridades y un enfoque desajustado de hacia dónde dirigirnos para erradicar nuestros auténticos problemas. Eso nos proyecta desajustados, alejados del lugar donde debemos estar e inmersos en el sitio equivocado. Por eso nos fuerzan a vestir como esquimales en un ambiente de un calor que invita al despojo.

El Nacional

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