Un rotundo éxito constituyó el paro laboral que recientemente se registró en las 14 provincias del Cibao, en protesta por los altos precios de los carburantes. Aunque se reportaron actos de violencia aislados, el paro fue pacífico en más de un 90% y ahí descansa su gran éxito. ¡Por fin se le envía una señal de desaprobación al gobierno!
A un gobierno que no dialoga y que, por demás, se muestra indolente ante los problemas sociales y económicos de la población, la respuesta por excelencia es el paro. Y este paro ha llevado preocupación al gobierno del PLD, porque estas protestas de continuar y extenderse a lo nacional tienen consecuencias impredecibles.
Mientras sean pacíficas merecen el apoyo de las grandes mayorías, pero en ocasiones degeneran en pobladas con daños a propiedades públicas y privadas y, lo que es peor, con saldo de personas muertas y heridas. ¡Quiera Dios, de continuar, que no deriven en extremos lamentables!
Sin embargo, es al gobierno que le corresponde prevenir hechos lamentables por escenarios de violencia. El gobierno sabe que tenemos los combustibles más caros del mundo. Debe reducir el galón en no menos de 50 pesos. Sería una forma de desmontar las protestas, por lo menos en lo que atañe a ese aspecto, pues son muchas las razones para protestar en República Dominicana.
Pero no deberíamos tener motivos para protestar. ¿Y no es el propio gobierno que vive hablando del crecimiento del Producto Interno Bruto? Todo el tiempo que tiene el PLD en el poder supuestamente el PIB crece cada año un 7%. Ese 7% es una constante en el crecimiento de nuestras riquezas, riquezas que nunca se transfieren a las clases necesitadas, porque la corrupción se las traga.
Por encima de que la población en nada se beneficia con el cacareado crecimiento del PIB, se le da cada semana una puñalada a la gente con los benditos aumentos de los combustibles. Por suerte en las últimas semanas (después que empezaron las protestas) los precios se congelaron en dos oportunidades y en una registraron una baja menor. Hay que saludar las protestas.

