¿Qué Pasa?

Le Prégnom muy alto nivel teatral

Le Prégnom  muy alto nivel teatral

Le Prégnom inició el fin de semana un mes de funciones en la intimista y amigable Sala Ravelo, para constituirse en el punto teatral más significativo, tanto por la calidad de su renombrada dramaturgia original de los franceses Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patelliere (con versión española de Fernando Masllorens y Federico Del Pino), como por un ejercicio escénico impecable de humor inteligente, mordaz y desacralizador de prejuicios y tabúes.

Gianni Paulino, evidencia nueva vez su acertado criterio de selección de sus obras y reafirma su modelo admirable de trabajo al escoger director (Antonio Melenciano) y al promover adecuadamente su montaje, logrando – factor que debe ser un motivo de imitación y no de crítica- un excelente respaldo de empresas/mecenas para sus proyectos. Todas las obras a ser montadas deben contar con buen respaldo empresarial.

Las actuaciones

Richard Douglas (Pierre) que retornó a la escena local tras 14 años de ausencia y que evidencia su veteranía en el manejo de la voz y el desempeño gestual. Su personaje es rico en matices y con la responsabilidad de un co-protagónico en contrapunto.

Richard, en sus textos y los apuntes de los autores y la orientación del director, le dan oportunidad de redescubrirlo. Es exquisito en escena. Actúa como pez en sus aguas.

Elizabeth Chaín (Anna) una agradable revelación con notable desempeño (aun cuando se dejó atrapar por la risa en un instante). Alta y decidida, esta mujer tiene mucho que dar en el teatro.

Pepe Sierra (Pierre), que ha ratificado su condición de una estrella escénica para teatro y cine en claro ascenso, esta vez en un rol de carácter. A la luz de su actuación ya debe dejar de ser considerado como “promesa” o “revelación”. Es un profesional en capacidad de dar lo que sus papeles le demanden.

Gianni Paulino, se integra a la dinámica interpretativa con bastante acierto durante el desarrollo de las acciones, equiparándose artísticamente con sus compañeros en el trayecto, pero su monólogo final lo habríamos deseado con mayor acento dramático. Ese monólogo es fundamental para exponer las verdades invisibles en la vida de las mujeres, concebidas por los hombres más por su capacidad de servirles la comida y la bebida. Son las verdades cotidianas más cruciales en la vida de la mujer. Y había que darle esa fuerza. Pero es asunto de gustos.

Muy probablemente el público que llenará la Sala Ravelo durante sus tres fines de semana que le restan (debería ser más tiempo por la calidad integral del montaje), lo aceptará y aplaudirá a delirar, de lo que nos alegraremos porque se trata de una pieza completamente recomendable para quienes gustan de un teatro que se respete.

No se de el lujo de dejar de verla. No se arrepentirá.

UN APUNTE

José Roberto se luce

José Roberto Díaz despliega recursos interpretativos que le hacen merecer todo elogio. Sin dudas que Richard Douglas y Pepe Sierra están en dominio total de sus caracterizaciones, pero Díaz resalta por la forma entregada y resuelta en que da solución al perfil argumental que implica su rol: el de provocador de las reacciones y revelador de los prejuicios que adornan esta clase media francesa. Fue bien dirigido, aprovecha las tonalidades de su voz y marca el montaje.