Como es de costumbre el Agente 007, James Bond llega nuevamente a la pantalla grande con su licencia para matar en Operación Skyfall, esta vez con el propósito de proteger a M, el soporte del MI6.
La nueva aventura de Bond, que fue estrenada anoche en Palacio del Cine de Sambil, está caracterizada por la acción y el suspenso, donde la lealtad de éste hacia M, se pone a prueba cuando el pasado de ella regresa para atormentarla por sus pecados. En este trayecto el MI6 sufre un ataque, una lista de agentes infiltrados es extraída, poniendo en riesgo la vida de todos los espías encubiertos y la misión de destruir la amenaza es asignada al agente británico interpretado por tercera vez por Daniel Craig.
Desde la primera escena de persecución antes de los créditos, el largometraje atrapa al espectador con el enfrentamiento entre Bond y un secuaz del villano principal de la trama Silva, cuya pelea termina encima de un tren, donde la agente Eve (Naomie Harris) falla una orden de M (Judi Dench)y termina disparándole al agente 007, dándose a éste por muerto.
Tras levantarse de su tumba y decidir regresar a su labor, después de sus vacaciones entre los muertos, un 007 desaliñado y borracho tiene que pasar por diversas pruebas para volver a tomar su cargo en el campo de la acción y así ganarse nuevamente el respeto y la confianza que le tenían.
Aunque en la película dirigida por el británico Sam Mendes, la revelación al auditorio de quién está detrás de los ataques ciberterroristas, es muy lenta, al fin y al cabo la espera vale la pena, ya que la actuación de Javier Bardem (Silva, ex agente de la MI6) es excelente, innovadora, creíble y sí se puede decir hasta con un estilo jocoso.
Si bien el espía 007 pasa por un sinnúmero de enfrentamientos que lo colocan a un paso de la muerte, situaciones de las que, siempre, como ha de esperarse, sale vivo, con solo unos cuantos rasguños, salvando así su objetivo. En esta ocasión, aunque se deshace del villano, su protegida también muere.
Operación Skyfall, con sus excelentes fotografías, efectos especiales, estructura clásica (carros, explosiones, mujeres) pone de manifiesto el por qué el espía más famoso del mundo, James Bond, agente 007 no ha perdido vigencia en estos 50 años.

