SANTIAGO.- Aunque en su visita ayer a esta ciudad el presidente Leonel Fernández se hizo acompañar de los funcionarios que tienen bajo su responsabilidad la seguridad nacional, con el objetivo de evaluar los resultados de las medidas anunciadas hace un mes y que buscan devolver la tranquilidad a los residentes aquí, ese propósito no se concretizó, bajo el alegato de que había mucha gente.
Esa fue la justificación que ofreció el mandatario sobre el particular, al pronunciar un breve discurso anoche, que marcó el cierre del encuentro denominado diálogo popular, que se realizó en el barrio Cienfuegos y donde estuvieron representados los 31 sectores intervenidos a través del Plan de Seguridad Democrática y la Iniciativa Barrio Seguro.
En un encuentro que sostuvo el 10 de septiembre pasado en el teatro de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, donde estuvieron presentes delegados de los diferentes segmentos sociales de aquí, Fernández prometió que cumplido el primer mes vendría a hacer una evaluación.
Justo este lunes se cumplió el plazo y regresó a esta ciudad acompañado del jefe de la Policía Nacional, del ministro de las Fuerzas Armadas, del director de la Dirección Nacional de Investigaciones, del presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas, el procurador general de la República, así como de la fiscal de esta provincia y al comandante policial de la zona.
Aquí están todos los funcionarios que tienen que ver directamente con el tema de seguridad, a quienes les pedí que estuviesen aquí creyendo que íbamos a tener la oportunidad de realizar la evaluación pero, debido a la multitud que se encuentra aquí no es posible, adujo Fernández.
Y a seguidas informó que más adelante encabezará el encuentro con ese propósito, pero que en el mismo solo participarán los líderes comunitarios y que ya nos permitirá entonces saber si las medidas de incremento del patrullaje y de prevención que estamos adoptando están surtiendo sus efectos.
Insistió Fernández que la presencia de esos funcionarios ayer en el encuentro era su disposición de participar en dicha evaluación, pero que se veía en la necesidad de postergarla y así me obliga a tener que seguir viniendo a los barrios de Santiago.
Ante de su discurso hablaron representantes de siete de los 31 barrios intervenidos en esta ciudad, quienes reclamaron una inmensa cantidad de obras, fundamentalmente la reparación de calles, mejoría en el suministro de electricidad y de agua potable.
No faltaron solicitudes como construcción de escuelas, politécnicos, hospitales y viviendas, así como préstamos económicos, ambulancias, áreas deportivas, puestos de distribución de alimentos y leche y la multiplicidad de la tarjeta solidaridad.
Los representantes comunitarios, encabezados por Gabriel Ventura, Francisco Díaz, Víctor Luciano, Angelita Villamán, Aracelis Martínez, Guadalupe López y Francisco Consuegra, entregaron al presidente Fernández el pliego de peticiones que previamente habían enunciado.
A todo esto, el presidente Fernández instruyó la repavimentación de todos los lugares solicitados, se lleve agua potable a los barrios que la reclamaron, se resuelva el problema de drenaje pluvial, adecuación de las cañadas, la falta de clínicas de atención primaria, de ambulancia, viviendas y, por igual, el servicio energético.
