Dos periodistas en contraste
En la niñez, infancia y adolescencia, el futuro periodista ve, escucha y siente, en el desarrollo primigenio de su psiquis y la caracterología de su personalidad. Y, en su contexto intergrupal o ambiente cognitivo percibe, codifica y construye sus representaciones o cosmovisión, sus valores y su conciencia.
El prevaleciente círculo/entorno histórico-social condiciona la exteriorización de sus percepciones, sensaciones e ideas, que se vierten en un hontanar dialéctico: individualidad-colectividad, egocéntrico-altruista, introvertido-extrovertido, objetividad-subjetividad, litigio-avenencia y conservador-aguerrido.
En el argumento concernido, privilegiemos el apareamiento conservador-aguerrido.
EL ULTRACONSERVADOR. Cuidadoso hasta en las miradas y sumiso en su temperamento tímido, el periodista de esa estirpe rumea, huidizo, en comarcas y terrazas rectilíneas y torcidas.
Prefiere decir las noticias buenas, y elogiar cosas y a personeros fantoches. No formula denuncias ni cuestiona para no disgustar ni ofender a las élites de poder, ni a relacionados. Este superprudente rehúye a los riesgos, a pulular con el estómago medio-vacío y luchar por la justicia, la libertad y la democracia. Y vaga espantadizo cuando piensa en la muerte.
Este periodista cadencia resignado con un zíper en la boca, y habla bajito, porque teme perder el empleo, que el gobierno cancele a un hijo; que funcionarios o empresarios no le pauten publicidad, o que Estados Unidos le quite la visa. Se ausenta del gremialismo para evitar conflictos y no tener rivalidades con sus compañeros.
Por su pesimismo añejo, con que la situación no cambiará; su jerga autocensurable, y su sobrecogimiento sin malicia, como periodista no es conocido ni por sus vecinos, y pasa desapercibido en calles y ceremonias. No deja legado.
EL AGUERRIDO. La periodista enarbola, valiente y pertinaz en su pensamiento severamente crítico, la verdad como su amigo único. La autenticidad y la exactitud le palanquean por doquier. La verdad ondula en el mazo de la razón y el derecho, comprometida con la justicia.
La de esta prosapia investiga, subida en caballo, en yola y en avión, para redactar denuncias y comentarios mordaces. Desnuda, verticalmente, las descomposiciones más lacerantes, y también aplaude obras productivas comunitariamente.
Dinámica, audaz y constante, no se intimida por contraacusaciones, amenazas, persecuciones ni cuando se alinea para viajar hacia la órbita más enigmática. Sabe que fabrica pocos enemigos, y muchos amigos, en su filosofía existencial, que engloba la deontología y teleología.
Las retadoras de amplia difusión se empina en cinco enramadas: 1) Cumplen una responsabilidad societaria; 2) Realizan una misión en abono a grupos de personas y entidades; 3) Acaparan alta audiencia y atraen voluminoso presupuesto publicitario; 4) Logran una crecida credibilidad y prestancia colectiva y reconocimiento, y 5) Son invitadas a dictar conferencias y son integradas a consejos oficiales y juntas directivas organizacionales.
¿Cuál usted selecciona, al ultraconservador o la aguerrida?
Por: Oscar López Reyes
oscarlopezperiodista@gmail.com

