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Libros y lecturas

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Los salesianos y Jarabacoa
Paseo literario por la presencia salesiana en Jarabacoa; autora: Luz María Abreu Lantigua; género: memoria/testimonial; diseño y portada: Luz Amelia Rodríguez Abreu, (en base a imágenes de Frepiux y creación de LARA, de mural anónimo encontrado en el Oratorio Don Bosco; prólogo: padre Ángel Soto SDB; reproducción digital en Impresos Mayobanex; fotos: Rafael Peguero; archivo Don Julio Peña y Margarita Suriel; edición al cuidado de la autora. Fuente documental: archivos del Oratorio Don Bosco /Jarabacoa/ y entrevistas, partes de prensa y documentación adicional. Palabras de presentación: Ángela Hernández.

“Paseo literario por la presencia salesiana en Jarabacoa” tiene la virtud doble de compilar una trayectoria de la orden Salesiana en una comunidad que, como Jarabacoa, ha alcanzado un impacto singular en la formación de generaciones de jóvenes por la educación, el deporte y la cultura, y por otra parte, por la novedad de la presentación, al tomar la autora, la perspectiva de quien relata un sueño abarcador, metódico, completo y lúcido, para hacer justicia (un reconocimiento que nunca habían pedido) los salesianos con su obra de transformación espiritual, de vocaciones, académica e inspiracional que ha impactado a miles de jóvenes con el aliento de ser seres útiles socialmente y que hacen la diferencia a la hora de definir entre el bien y el mal.

La socióloga y escritora Luz María Abreu, beneficiada de ese proceso educativo y de sensibilización salesiana, se planteó la meta de recoger el impacto, los personajes (en este caso los sacerdotes salesianos) y los equipos de colaboración y voluntariado salesianos, en una edición que además fuera hermosa, amigable, con una narración correcta, lineal, atractiva y que dejara un testimonio haciendo justicia a la labor de una orden religiosa que tiene ya más de 100 años en todo el mundo y que ha transformado tantas vidas.

La presencia salesiana en República Dominicana fue solicitada en 1876 por monseñor Rocco Cocchia, quien había visitado a Don Bosco en Turín, pero no fue sino hasta 1934 cuando llega el primer salesiano, el entonces cura párroco Ricardo Pittini, con el encargo de fundar una escuela profesional. Se radicó en Santo Domingo el 6 de febrero de 1934. Los restos de monseñor Pittini, fundador de la obra salesiana en el país, cuyos restos reposan, por voluntad suya, debajo del piso de la iglesia San Juan Bosco. Murió el 10 de diciembre de 1961.

Abreu Lantigua toma un modelo de narración conocido y agradable: contar un sueño, y por medio de esta manera de expresión, dejar en el lector, uno a uno, los testimonios de los salesianos, desde el primero, el padre Figura, quien llegó a iniciar la obra de su orden, acompañado del padre Bartolomé–Vegh, llamado padre de los huérfanos, y quien entregó su alma a la paz del señor en 1999.

Relata que las historias del padre Figura hoy día tienen ya el carácter de leyenda en la región y cita que aún hay gente en la comunidad de la llamada Generación Consistente (mal llamada Tercera Edad o Envejecientes), que se abstiene de malas acciones para no defraudar las orientaciones de moralidad cristiana que propalaban estos dos sacerdotes católicos.