Hilda Arzeno: ¿Gorda yo?
¿Gorda yo?. Hilda Arzeno. Género: ensayo testimonial; diseño portada: Jennifer Ortiz; diagramación: Alexandra Deschamps; foto de portada: Iván Méndez; auto presentado por la autora; impresión: Editorial Buho; páginas: 112; formato: Media carta (8 ½ x 5 ½ pulgadas).
¿Gorda yo? Es un libro de singular importancia en tanto es una guía para miles de personas que en el país y fuera de él, viven con esta condición, con esta enfermedad con la característica de que es la única en la que la sociedad se burla del enfermo. Hilda Arzeno representa para el feminismo en general y para la visión femenina de la obesidad, la voz más afinada, aguda y avanzada de cuantas se han levantado para exponer un tema innombrable: la represión social contra las mujeres gordas.
Es ella, el bastión que ha luchado contra las libras que pesan en la balanza y las que pesan imaginariamente sobre el consiente colectivo, condicionado a un peso ideal para asignarlo a cada mujer que aspire a ser aceptada sólo si el peso marca hasta determinada cantidad de kilos. Su palabra de escritora, periodista, comunicadora radial, voz comercial y una motivadora en crecimiento consciente, tiene un objetivo y un tono definidos. Irreverente, atrevida, tierna y sensible, aguda en su forma de analizar fenómenos sociales a la vista de todos y todas y que son causa el invisible sufrimiento de miles de mujeres, esas, las acosadas por sus fantasmas en forma de soledad, angustia, incomprensión o libras en exceso. Hoy día es la productora del espacio radial diario Instinto Femenino, que difunde Neón 89.3 FM (11 a.m. a 12 del mediodía) y es editora de la página www.hildaarezeno.com.
La Hilda, que llegó a escribir en Instinto Femenino “Mis libras son mías y solo me pesan a mi”, llegó a un punto de inflexión y decidió enfrentar su sobrepeso, se hizo intervenir quirúrgicamente mediante la manga bariática y hoy día es una mujer con una figura nueva, y que pone su experiencia, que es más que corporal, ideológica y cultural, para que otras mujeres se liberen del sobrepeso de las muchas formas disponibles para hacerlo.
La Arzeno tiene la ventaja que, además de haber sido una gorda, una que peleaba sus ímpetus que reaccionaban ante una injustificable montaña de rechazos, escribe con hermosura y limpieza y desde unos enfoques que lo menos que merecen es atención y respeto. Es una nueva voz, una de esas que no se parecen a nadie más, en el foro de opiniones desde la condición femenina. Arzeno fue gorda total y recorrió el camino de burlas y rechazos durante 28 años, en los que llegó a portar sobre sí misma, sus 318 libras, peleó por sus derechos a no ser clasificada o marginada.
Y lo hizo con entereza y en una forma que el país aún no se lo ha reconocido. Ahora nos muestra el mundo interior de la mujer gorda y plantea un camino para la liberación.
Ella expone lo que es un fenómeno que nadie quiere admitir y que todos practicamos de forma automática; la obesofobia, actitud que denuncia como mezquina y desmedida. Sus reflexiones son puntillosas e inusuales: “Como todo obeso creía en la magia de los lunes, nunca iniciaba dietas, ni caminaba en un día que no fuera el primero de la semana. La matemática del obeso es inversa: bajamos cinco y aumentamos siete”.

