La sonrisa del Caribe
Titulo: La sonrisa del Caribe; autor: Fernando Cabanillas Serrano; prólogo: Antonio Saura (Academia de Artes Cinematográficas de España); editora general: Desirée Reyes Peña; Diseño y diagramación: Eduardo Súarez; edición al cuidado: Pablito Editorial; auspicio: Panamericana de Producciones y Festival de Huelva de Cine Iberoamericano; Impreso en Huelva, España; Fecha de impresión: Noviembre, 2018; páginas: 106.
La industria del cine dominicano ha tomado, desde 2012, cuando se hizo El Rey de Najayo (Fernando Báez), la primera película realizada en base a los incentivos de la Ley Nacional de Cine, ha adolecido de ejercicio del pensamiento, la reflexión y la investigación sobre su quehacer.
Hemos tenido pocos estudios y ensayos teóricos sobre el cine, teniendo como puntos luminosos en ese renglón tan solo José Luis Sáez, con su Historia de un sueño importado, (1982), primer estudio que describe el desarrollo del cine dominicano y que fue ampliado por el más importante historiógrafo en el tema, Félix Manuel Lora cuando en 2005, publica “Identidad de un encuadre audiovisual”.
Agliberto Meléndez, cuando publica en 1993, una monografía de 100 páginas en la que plasmaba su experiencia con Pasaje de Pasaje de Ida.
El crítico y periodista Luis Beiro, ha publicado varios títulos de cine, el más reciente patrocinado por el Banco de Reservas.
René Fortunato ha publicado dos libros: Comentarios de Ciney La democracia revolucionaria (sobre la producción de su documental en torno a al gobierno de Juan Bosch).
Como puede verse nuestra producción teórica en cine ha sido fragmentada, descontinuada y escasa, por lo que es motivo de alegría la publicación de La sonrisa del Caribe, del periodista Fernando Cabanillas, una exposición sobre la trilogía fílmica Lotoman (Archie López), aportando una visión exterior al medio local , es decir, fuera del ámbito local en el cual las miradas pueden estar sesgadas, y en el cual, con una hermosa diagramación, buena ilustración a color y una prosa limpia y documentada, el autor examina el valor que objetiviza en esta trilogía, destacando la persistencia del director en renovar el género de la comedia dominicana.
Denota la labor de Cabanillas que investigó a fondo el origen y desarrollo del proyecto que expone al lector con párrafos directos, exentos de oropel literario, aportando la información precisa, pero haciéndolo con cierta elegancia literaria que le da frescura y poder de atracción.
En el aspecto iconográfico, La Sonrisa del Caribe establece un modelo estético de alto valor gráfico, desde la portada, que denota haber sido trabajada por gente experimentada en publicidad y marketing, hasta sus fotos e ilustraciones interiores, un regodeo visual que transite los símbolos e hitos de los Lotoman. El libro lo celebramos como un éxito de la celebración y la reflexión en torno a una obra fílmica.

