Ginebra. EFE. El presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, instó hoy a pensar en grande y a redoblar los esfuerzos para garantizar que una nueva ronda de negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC), en el marco de la Ronda de Doha, sirva de impulso a la estancada economía mundial.
En un discurso con motivo de la presentación de un informe de la OMC y de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo en Europa) sobre ayuda al comercio, Zoellick consideró profundamente decepcionante la situación de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial desde su lanzamiento en 2001.
Zoellick subrayó que la consecuencia podría ser la pérdida de una oportunidad para adoptar una estrategia global de crecimiento, crucial en un momento de crisis de solvencia internacional.
En un momento de crisis financiera, de déficit y de deuda, abrir el comercio ayudará a empujar al crecimiento. Es algo que hemos visto en los últimos 60 o 70 años, así que ¿por qué no renovar Doha?, preguntó.
Zoellick fue el representante de Washington en las negociaciones de 2001 para lanzar la Agenda de Doha y en el proceso para completar el acuerdo marco para la apertura de los mercados en 2004.
En su intervención en Ginebra, subrayó que el acuerdo global de comercio que ahora se está considerando desde la OMC es mucho menos ambicioso de lo que se pretendía, algo que, en su opinión, va en detrimento por igual de países ricos y en desarrollo.
No lo edulcoraré. Los negociadores de los países claves -desarrollados y en desarrollo- se atrincheraron en posiciones defensivas. Las tretas tácticas aplastaron la visión estratégica y el liderazgo, manifestó el presidente del BM.
Hay quien quiere declarar muerta la Ronda de Doha. Por contra, urjo a los miembros de la OMC a ser más audaces y a hacerlo mirando hacia delante y pensando en grande, agregó. Bajar el nivel de Doha es derrotista. Un mini-acuerdo no ayudará mucho al crecimiento global y ésta es mi preocupación principal, explicó Zoellick, que advirtió de que, tal y como pronosticó tras la ruptura de las negociaciones en Cancún (México) en 2003, la agenda comercial se trasladará hacia otros derroteros».
Hay que pensar en el futuro, pensar en grande -reiteró- para evitar que la OMC se quede atrás. El mundo se está acelerando, no ralentizando, y nosotros tenemos que hacer lo mismo, dijo el presidente del Banco Mundial.

