El gobernante electo de Honduras, Porfirio Lobo, dijo estar esperanzado en que al inicio de su gobierno, el próximo 27 de enero, se logre un proceso de apertura a la crisis política que generó el golpe de estado al presidente Manuel Zelaya.
Porfirio Lobo visitó al mediodía de este miércoles el Palacio Nacional, donde se reunió con el presidente Leonel Fernández donde trataron la crisis política hondureña.
«La idea es tratar con el presidente Fernández, que nos ha ayudado mucho, de elaborar un acuerdo que permita que en mi gobierno logremos consolidar la reconciliación total y la unidad del pueblo hondureño», dijo.
El gobernante electo de Honduras lamentó que persista la crisis en su país.»No se ha logrado que en este gobierno haya una fluidez con el presidente Manuel Zelaya. Hay una parte del compromiso que estamos al día de hoy tratando de establecer», dijo.
De igual forma, Lobo garantizó que durante su gobierno el derrocado presidente Manuel Zelaya recibirá un trato digno.
Lobo dijo estar a favor de que todos los involucrados en el golpe de estado sean perdonados.»Todos tenemos que perdonar. Estamos muy en defensa de lo que es la amnistía para todos.
Aparte de las diferencias ideológicas que podamos tener está el interés del pueblo hondureño», agregó.
Porfirio Lobo viajó al país junto a varios ex candidatos presidenciales, en un vuelo privado desde Tegucigalpa, a donde tienen previsto regresar hoy mismo.
Lobo estuvo acompañado de los ex candidatos Elvin Santos, del gobernante Partido Liberal; Felícito Ávila, de la Democracia Cristiana, y Bernard Martínez, del Partido Innovación y Unidad-Socialdemócrata, quienes participaron en las elecciones del 29 de noviembre pasado.
De igual forma, viajó el alcalde de Tegucigalpa y presidente del opositor Partido Nacional, Ricardo Álvarez.
Lobo enfrenta dificultades para lograr el reconocimiento de la mayor parte de la comunidad internacional, que no valida los resultados de las elecciones de noviembre al considerar que se celebraron en un marco de ruptura constitucional por el derrocamiento de Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009.

