¿Qué Pasa?

Los colores de Guillo Pérez brillarán siempre

Los colores de Guillo Pérez brillarán siempre

UBI RIVAS

 

El maestro Guillo Pérez, que exaltó el colorismo a la excelsitud de la explosión que cautivó la iridiscencia de miles de ojos conservando en sus retinas su fulgor inapagable, nos deja a los 88 años vencido por el cáncer de colon.

Recuerdo a Guillo en los primeros años de la segunda mitad del siglo XX en Santiago de los Caballeros, haciendo pininos en la paleta con el maestro y precursor dominicano del impresionismo, el sin par Yoryi Morel, pero también violín en ristre, acompañando serenatas con Otto Morales Bosch, también violinista, en aquellas noches serenas de apacibilidad aldeana de mi patria chica. Temprano, Guillo desertó del impresionismo de su maestro y se decantó por el abstraccionismo y el estructuralismo, y su luminosa nos permite deleitarnos con sus carretas cañeras, sus gallos polícramos, radiografiando con el pincel recursos telúricos y autóctonos que en gran manera plasman nuestras costumbres y nuestro modo de ser.

 

“La pintura ha hecho de mí lo que le dio la gana”, expresó reciente este maestro mocano de la plástica, con ese repentismo sonoro sazonado con una pícara mirada y una sonrisa de sorna, que traducía mejor : “Yo he hecho de la pintura lo que me ha venido en ganas”. En sus más de 70 exposiciones, aquí y en el exterior, Guillo ganó la reputación de un maestro de la paleta, que es incierto que hoy viste crespones, sino que refulgen más sus colores esplendentes como el chisporroteo de las auroras boreales, exaltando la gloria de Guillo Pérez que se marcha a otra dimensión a deleitar a los alienígenas con el éxtasis de sus creaciones magnífica.

El Nacional

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