A lo lejos, cuando se escuchaba el título (Los domirriqueños), cuando se veían algunas imágenes, cuando se conocían a la distancia detalles y nombres, esta comedia no parecía ser más que una comedia más, género que merece tanto respeto, como la renovación urgente de sus guiones para superar vacíos que aún mantiene y que es de necesidad urgente el superar.
Cuando se tiene la experiencia de ver en pantalla este trabajo bi-nacional, se siente con intensidad la gama de aportes que trae en las alforjas y que sorprenden. No es obra maestra. Nada que ver.
Funciona, es efectiva, hilarante al extremo, valida el humor visual y psicológico y lo pone a convivir con el parlamentario (llamado a tomar el camino del mutis por la puerta del fondo).
Los Domirriqueños es una grata experiencia fílmica que une talentos dominicanos y puertorriqueños desde el guión (Transfor Ortiz/Miguel Alcántara), su banda sonora (Elvis Crespo/Rosario) y la combinación de tres de los mejores comediantes nacionales (Aquiles Correa, Fausto Mata y Tony Pascual) con sus pares (casi todos provenientes de la radio) Jorge Pabón (el molusco) Carlos Vega, Raúl Carbonell, Antonio Sánchez, Danilo Beauchamp.
El trabajo del guión a cuatro manos (Ortíz y Alcántara) saca beneficios del mensaje paralelo, las situaciones desafiantes y la exageración, pero se les escaparon a ambos valores machistas a referirse a las mujeres, situación que insistimos debe ser evitada con una curación de género de los textos. ¿Qué sentido tiene agredir a una parte fundamental de tu público, las mujeres, con estereotipos lanzados de modo incidental y como quien no quiere expresarlos?
Actoralmente
Una historia sencilla y de notable carga social de denuncia lanza un canto de unidad de ambas naciones, superando prejuicios contra los quisqueyanos y destacando el valor de la unidad humana ante la prepotencia y la ambición mercantilista.
La experiencia que dejan estos Domirriqueños excede la carcajada que emana a mares, supera el impacto de sus ventas en taquilla en Puerto Rico, donde ha sido un éxito que resitúa el talento nacional y que significa más que los 600 mil dólares que ha vendido en taquilla en las 45 salas.
Su principal aporte es el canto a la unidad de naciones hermanas y la conjugación exitosa de sus talentos a lo que adiciona una perspectiva técnica (fotografía, dirección de arte, edición y su universo sonoro).
Un apunte
Lo actoral
Las dos actuaciones mejor logradas y que establecen diferencia son las de Sthefany Liriano Alcántara y Raul Cabonell. La dominicana, profesional de modelo y experiencias fílmicas (Ponchao) y varios musicales, logra la mejor actuación de su carrera al hacer un papel doble (hombre/mujer), con acierto y destreza. Carbonell, el más actor de los boricuas, también logra un espacio diferenciado producto de su destreza y experiencia.

