Por: Oquendo Medina
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Con toda libertad, los pre-candidatos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), aspirantes a convertirse en el candidato oficial de esa organización para los comicios del 2016, tienen todo su derecho a hacerlo amparado primero en la Constitución de la República y luego en los estatutos del partido morado. No cuestionaré el hecho de que se hayan tirado un poco temprano al ruedo. Aunque siempre pensaré que lo correcto sería que abandonasen sus puestos dentro del tren gubernamental para así evitar conjeturas innecesarias, como por ejemplo aquella que podría surgir de que se están utilizando los recursos del Estado para tal fin.
Pero bueno, cada cabeza es un mundo. Y hasta prueba en contrario yo creo en la honestidad de los pre-candidatos del PLD que existen por el momento. Ahora bien, lo que sí deseo públicamente expresar es lo siguiente: hoy día el PLD cuenta con dos grandes líderes y eso lo saben perfectamente los pre-candidatos y con ellos todos los estamentos de la sociedad dominicana.
Con evidente certeza nos referimos al doctor Leonel Fernández y el Lic. Danilo Medina. Dos líderes políticos de proyecciones inimaginables, encantadores de masas, cuyos estilos han sabido trabajar para así poder compenetrarse mucho más con la población dominicana.
En el PLD no existe la menor de duda de lo que estamos afirmando. Que nadie se llame a engaño. Eso es así hasta prueba en contrario.
No niego la posibilidad de que dentro de algunos años surja otro con las condiciones imprescindibles para convertirse, en su momento, en un líder político capaz de reunir las condiciones de los dos ya mencionado; como así habrá de suceder con el correr del tiempo. El caso es que la familia peledeísta y las organizaciones políticas aliadas pudiesen estar fragmentadas apoyando a algunos de los aspirantes que existen por el momento.
Sin embargo, los pre-candidatos deben de estar conscientes de que si uno de los dos grandes decidiese lanzarse a conquistar la candidatura del PLD, en aras de convertirse en el próximo presidente constitucional, pues definitivamente que la inmensa mayoría de los peledeístas, sin titubeo, pasarían a formar filas cercanas a quien terminaría convirtiéndose en presidente de la república a partir del 2016.
Lo cual significaría, saber comprender y aceptar la lógica política llamando a recoger los bates, los guantes y las pelotas y dejar el campo de béisbol a uno de esos dos grandes líderes.

