José Antonio Torres
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Fui de los primeros en adherirme a las voces que reclamaban que al menos el 10% de los fondos de pensiones se le devolviera a los trabajadores en virtud de que la pandemia de coronavirus había dejado sin empleo o en estado de suspensión a 800 mil dominicanos.
Sin embargo, luego surgieron voces de políticos y legisladores que armaron un proyecto de un 30%, lo que inmediatamente convirtió la propuesta en inviable, debido a la desestabilización que provocaría a la economía del país, lanzar a las calles de un golpe más de 60 mil millones de pesos.
Está claro que la propuesta inicial estaba cobrando respaldo entre los trabajadores y algunos sectores de la sociedad ajenos al tema, pero la intromisión de los políticos hizo más daño que bien al interés de los trabajadores.
El asunto es tal que el gobernador del Banco Central explicó a través de los medios de comunicación que ese dinero, los 600 mil millones de pesos que tienen los fondos de pensiones no existen de manera líquida, sino en inversiones como bonos y certificados a plazos fijos.
Después de esto se podía comprender que quienes insisten en que se les devuelva una parte de ese dinero a los trabajadores, saben que bajo las actuales condiciones es una utopía, pero faltando seis semanas para las elecciones presidenciales quieren hacerse los graciosos ante el electorado.
Me atrevo a decir que es una irresponsabilidad de cualquier partido o político particular insistir en el tema, a sabiendas que no hay la mínima posibilidad de que eso pueda convertirse en realidad en la actual coyuntura, pero como sabemos que se trata de sólo discursos de campaña, pues es comprensible.
Sin embargo, los trabajadores no deben hacerse ilusiones ni dejarse de llevar de voces irresponsables que les plantean propuestas cuyo único interés es ganarse el favor de sus votos para los comicios de julio.

