Opinión

Los lectores opinan
Otro triste espectáculo del PRSC

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Señor director:
El Reformista es, luego de las elecciones presidenciales pasadas, uno de los partidos minoritarios,  con méritos para recibir apenas el 8% de la  asignación presupuestaria destinada a las agrupaciones políticas legalmente reconocidas, según establece  el artículo 50 de la Ley Electoral 275/97. No alcanzó el 5% de los votos sufragados.

Reclamar y presionar para ser incluido entre los grandes,  el PLD y el PRD, es otro de los tantos desaciertos  incurridos tras la desaparición de su líder, Joaquín Balaguer.  El mismo que,  citando a la sultana Aixa, la madre de Boabdil,  advirtió a sus seguidores, en una ocasión, «no llorar como una mujer lo que no supieron defender como un hombre». Sofocando, de paso, toda suerte de locuras y trapisondas que armaban unos cuantos militares y civiles empeñados, entonces, en desconocer el triunfo del PRD y Antonio Guzmán en las elecciones presidenciales de 1978.

Es un ridículo y triste espectáculo el disparatazo en que se embarcó ahora la dirigencia reformista para ser reconocido como partido mayorista sin serlo en la realidad. Nunca la falta de dignidad y la mendicidad ha sido aplaudida. Balaguer volvió al poder ocho años después de sufrir una derrota en el ‘78 precisamente porque mantuvo su frente en alto.

Quique Antún ha dicho que el Partido acepta recibir lo que la ley electoral le reserva. Oportuna y sabia rectificación que salva la dignidad y el decoro que Balaguer reclamaba. Debió, sin embargo, haber evitado que los gestores ante la Junta Central Electoral (JCE) desempeñaran tan ridículo  papel. Igual, debió  impedir que solicitaran al propio presidente Fernández intervenir para tal fin.  Dicen las malas lenguas que el Presidente se mostró sorprendido ante la desatinada solicitud y advirtió a los impudentes solicitantes, eso estaba fuera de su competencia y que, además,  esas cosas no se pedían en público. Uno siente vergüenza ajena frente a esos desatinos. 

Un partido que anda dando esos tropiezos, con dirigentes que no disimulas sus apetencias y ansiedades por disfrutar de las mieles del poder, no tiene otro destino que el desprecio y la dispersión.  Presto a perder lo que le queda de respeto. ¿Qué joven con inclinaciones políticas se sentiría atraído por un partido así o a estar cerca de un puñado de inescrupulosos mercaderes de la política? 

Por lo visto, el PRSC  ha pasado a ser una franquicia política venida al menos,  limitada y menguada parcela celosamente explotada por unos pocos. Ha dejado de ser un auténtico instrumento de lucha y conquistas  sociales.

Ahora, que recibirá un empequeñecido presupuesto, toca repartir a menos. A no ser que los aferrados a él se resignen a llevar una dieta forzosa para todos toquen del pastel.   ¿Y es de esta forma cómo aspira a crecer y recuperar sus menguadas fuerzas?

A ver quien  resurge, a tiempo, a levantar la antorcha de Balaguer. Más que sus fotos y lemas, debe reivindicar su ejemplo e ideales de trabajo y prosperidad. Yo, que soy suelo ser tozudo, apuesto aún a un par de valiosos reformistas para que asuman esa tarea.

Atentamente,

Eduardo Álvarez

***

El PLD

Señor director:

 

Si el Partido de la Liberación Dominicana, PLD, no se aferra a las enseñanzas del profesor Juan Bosch, perderá el poder y no lo recuperará jamás.

Estoy de acuerdo con una carta recientemente publicada en este diario sobre este asunto.

Y es que un partido, si pierde la mística, no es ya partido, es otro tipo de organización.

En el PLD, algunos dirigentes quieren salvarse solos, y eso se lo critico. Algunos hablan de corrupción como para dar a entender que ellos no son culpables. Y es cierto, los que así se han expresado son personas honradas, pero han fallado en eso de apoyar a otros que ellos bien saben que no lo son,

Es hora de que en el PLD las cosas sean llamadas por su nombre, y algunos dirigentes no creen que la bonanza de que hoy disfrutan se les puede esfumar mañana si no la comparten con los pobres, con las personas que realmente los llevaron a sus puestos.

Atentamente,

Joaquín Nicolás Estrella

El Nacional

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