Opinión

Los pequeños y los grandes en las elecciones

Los pequeños y los grandes en las elecciones

Ninguno de los dos grandes partidos políticos del sistema electoral dominicano (Partido de la Liberación Dominicana, PLD, y Partido Revolucionario Dominicano, PRD) ha logrado obtener el 50% del favor del electorado por cuenta propia. Todos han necesitado un pie de amigo, generalmente conformado por varios partidos pequeños.

Sin embargo, en esta ocasión he notado que desde la cúpula de esos partidos se está prestando más atención a los movimientos de apoyo, a los que, por supuesto, no les cuentan votos y por tanto no hay compromisos a la hora de repartir el pastel gubernamental, casi 500 mil millones de pesos en el Presupuesto nacional.

Esa estrategia pudiera, asumida por los jefes de ambos partidos, al menos para los comicios del próximo año, podría constituirse en un arma de doble filo, especialmente para Danilo Medina, cuyo partido, en su mejor momento, obtuvo menos del 45% de los votos, y fueron necesarios los sufragios del Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS) y de la Alianza por la Democracia (APD), para ganar en primera vuelta.

Con el candidato del PRD ha pasado igual, ya que, aún con varios partidos pequeños respaldándolo, necesitó algunas fracciones para ganar la Presidencia en el 2000, aunque finalmente se impuso la cordura para evitar una innecesaria segunda vuelta.

El riesgo para peledeístas y perredeístas de insistir en la formación de movimientos de apoyo y no abocarse a la conformación de bloques con partidos pequeños reconocidos electoralmente, es que los aglutinados bajo los denominados sectores externos, casi siempre terminan siendo militantes de los mismos partidos. Por lo que la suma, no suma “ná”.

En países con un nivel de civilización y desarrollo superior al que tiene la República Dominicana surgen grupos coyunturales en período electoral al margen de los partidos, incentivados por intereses locales muy particulares y como mecanismo de presión, pero en el país estos movimientos son orientados por el oportunismo más descarado.

Tradicionalmente, los dominicanos votan por símbolos o candidatos y los movimientos externos no disponen de ninguno de estos dos elementos.

El Nacional

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