Como todos los proceso nuevos, la digitalización de la redacción de El Nacional enfrentó resistencia. Alguna gente estaba apegada a sus maquinillas Olivetti y no se acostumbraban a la despedida de ese artefacto de escribir ya condenado al pasado.
Hubo un periodista que anunció dejaba la redacción, aun cuando poco tiempo después volvió a su puesto, ahora frente a una computadora. La maquinilla había partido para siempre.
Ha pasado mucho tiempo desde 1982 cuando Luis Suárez, estudiante de informática y contabilidad, tenia lejos que sería el primer recurso humano local encargado, en 1990, de impulsar el proceso de la producción digital del periódico El Nacional.
La administración de Publicaciones ¡Ahora! contrató, en vista del auge que se avistaba ya hacia la modernización electrónica de las redacciones de los periódicos, a Francisco Torrón, quien llegó y tuvo en Luis Suárez su contacto principal. El español, en reciprocidad por su deseo de aprender, le regaló un libro de Page Maker, el primero que leería en su vida. Al principio tuvimos un curioso período en el cual una parte de El Nacional se hacía digitalmente (la página 2, las de opinión y deportes) y el resto se seguía elaborando con tijeras, galeras de papel fotográfico y cera caliente. recuerda Suárez.

