¿Qué Pasa?

Lumy Lizardo pasa con brillo del humor al drama

Lumy Lizardo pasa con brillo del humor al drama

El tema de la sexualidad y sus luces y sombras se constituyó en recurrente en el teatro desde el tiempo, en 1996, en que la dramaturga feminista EveEnsler estrenó en 1996, los Monólogos de la Vagina, acontecimiento que originó una corriente que ha premiado, o castigado, según el caso, los escenarios de mundo con una variada oleada que descubrieron en lo sexual, un nicho escénico a ser explorado y explotado.

Santiago Serano, dramaturgo y director argentino, pertenece al selecto grupo de quienes han sido capaces de producir un texto novedoso sobre las incertidumbres existenciales frente al sexo truncado y la sexualidad como vida de encuentro de los más variados matices, cruzando placer infinito o dolor innombrable, todo según el caso.

Sexualmente hablando fue seleccionada por el director dominicano Joyce Roy, quien seleccionó con acierto a Lumy Lizardo (Cristal) y a Ernesto Báez, como la pareja para dar vida a dos singulares personajes, en cuya gama interpretativa, se percibe un claro dominio de la Lizardo, quien logra excelencia histriónica cuando escapa del matiz de humor para ser drama vivo.

El parlamento de Lizardo sobre la muñeca de la infancia, sus inflexiones vocales, su gestualidad, su creación de personaje imaginario (la muñeca) deja claro que esta mujer tiene bajo su dominio el potencia de sus actuaciones, muy por encima del desempeño del humor, sea en teatro o televisión.

Ernesto Báez, (El Telefonista Marcos) se coloca a la altura de los requeridos comportamientos de escena. Tiene notable presencia y en general, con excepción de un mar de momentos de vacilación, sostiene en alta la caracterización de su Marcos. Báez es el tipo de actor que, dándole las oportunidades protagónicas necesarias, puede mostrar sus facultades, como ha hecho ya en sus roles secundarios.