Bajo la amenaza de una catástrofe de consecuencias impredecibles a causa del cambio climático, nuestro querido y maravilloso planeta azul, conmemoró el lunes pasado el Día Internacional de la Madre tierra. Desgraciadamente el panorama en nuestro país no es nada halagüeño: Sequía, desforestación, incendios forestales, alta contaminación de los mares y ríos y la extinción acelerada de la fauna.
A todo esto, se suma un Ministerio de Medio Ambiente inoperante y la recién puesta en operación de las plantas a carbón de Punta Catalina, cuyas nocivas emisiones de carbono, nos alejan de los compromisos contraídos en el Acuerdo de París, para reducir las emisiones de CO2 que afectan la capa de ozono y contribuyen al calentamiento global del planeta.
La utilización de carbón mineral en la producción de energía, está en desuso en todo el mundo, pero nuestro gobierno en su denodado afán por mantenerse en el poder a toda costa, en lugar de procurar energías alternativas limpias, pactó con la mafiosa Odebrecht la construcción de dos costosas plantas a carbón.
A pesar de las promesas de que se tomarán medidas para evitar la contaminación, Punta Catalina, pronto dispersará sus efectos altamente perjudiciales para la salud y el medio ambiente. La realidad es que no existe ninguna tecnología para eliminarlos, y por esto, cada vez más países abandonan está obsoleta fuente de energía.
Las leyes están orientadas a la defensa de los humanos, el resto de los seres vivos han permanecido al margen. Sin embargo, la protección del lugar donde vivimos debe hacerse bajo una perspectiva global que vea el planeta como un todo. En realidad, cualquier daño que se infrinja a una parte del mundo, incide directa o indirectamente en el resto.
En 1990 recibí un carnet como inspector (honorífico) del Ministerio de Agricultura; Aunque con algunos éxitos, no pude contener en mi entorno, la desaparición de muchas especies endémicas. Me satisface que mis hijos fueron educados con respeto a todas las especies (incluyendo culebras y ranas). Cuando alguno venía con una arañita, le amonestaba y pedía la devolviera al lugar donde la encontró.
A fin de promover la armonía con la naturaleza, es oportuno nombrar como inspector voluntario de los Ministerios de Agricultura y Medio Ambiente, a todos aquellos preocupados por la protección de los recursos naturales. El futuro de las nuevas generaciones esta en riesgo.

