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A 30 años de un crimen que estremeció a República Dominicana, Redondo Llenas saldrá en libertad

A 30 años de un crimen que estremeció a República Dominicana, Redondo Llenas saldrá en libertad

Con el recuerdo fresco aún en la memoria colectiva de un hecho que horrorizó a los dominicanos, Mario José Redondo Llenas saldrá en libertad el próximo cinco de mayo de este año, tras purgar 30 años de cárcel por el cruel asesinato de su primo de 12 años, José Rafael Llenas Aybar.

De sus tres abogados, solo uno logró sobrevivir para ver convertir en realidad el sueño de todo togado, que es ver la libertad de su defendido. En el transcurso de los 30 años perecieron sus defensores Artagnán Pérez Méndez y Tomás Belliard, siendo Francisco Hernández el único que permanece con vida.

Por el hecho, solo Redondo Llenas queda en prisión, puesto que su compañero Juan Manuel Moliné Rodríguez salió en libertad el 5 de mayo de 2016, tras cumplir una condena de 20 años de cárcel.

Llenas Aybar fue asesinado de 34 puñaladas, el cuatro de mayo de 1996, en Arroyo Lebrón, ubicado en el municipio de Pedro Brand, en el kilómetro 24 de la Autopista Duarte.

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El hallazgo de su cuerpo ocurrió el 5 de mayo de 1996, un día después de que el menor fuera reportado como desaparecido. El cadáver estaba sumergido en el agua, envuelto en una cinta adhesiva y presentaba una profunda herida en la garganta, además de las múltiples puñaladas mencionadas anteriormente.

Este lugar, por su relativa cercanía con la capital pero su carácter aislado en aquel entonces, fue el punto donde los perpetradores decidieron deshacerse de los restos tras cometer el crimen.

EL HECHO
El hecho sirvió para poner al desnudo la comisión de una serie de crímenes, entre ellos asesinatos, tráfico de droga, vino, whisky y ritos de sacrificios satánicos, que las autoridades nunca se preocuparon por resolver.

A 30 años de su muerte (si estuviera vivo 42), ni siquiera se sabe cuál fue la motivación que llevó a su primo Mario José Redondo Llenas y a Juan Manuel Moliné Rodríguez a cometer el horrendo crimen que consternó a los dominicanos.

LOS ARGENTINOS
Llenas Aybar fue sacado engañado de su residencia el 03 de mayo de 1996, y un día después, el 04 de mayo del citado año, su cuerpo fue encontrado por unos campesinos flotando en las aguas de Arroyo Lebrón, en el kilómetro 24 de la Autopista Duarte. Su cuerpo, envuelto en cintas adhesivas, tenía el cuello cercenado, con 34 puñaladas, las cuales más tarde admitió en la justicia que se las infirió su primo Mario José Redondo Llenas, con la participación de Juan Manuel Moliné Rodríguez, por instrucciones, según él, del señor Luis Palma de la Calzada, esposo de la exembajadora de Argentina en el país, Teresa Meccia de Palma.

Redondo Llenas narró en la Corte de Apelación del Distrito Nacional que, en principio, Palma de la Calzada, a quien dijo le tenía un miedo de terror por la comisión de una serie de crímenes, le ordenó que secuestrara a una persona para un rito de sacrificio satánico, pero que ante la imposibilidad de hacerlo, lo mandó a que secuestrara a su primo Llenas Aybar.

Fue así como puso al desnudo la ocurrencia de una serie de asesinatos, ritos satánicos, tráfico de alcohol y drogas por parte de Palma de la Calzada. Redondo Llenas narró cómo, en su presencia, Palma de la Calzada asesinó a balazos y luego descuartizó con un cuchillo e introdujo en una neverita portátil de hielo a un joven que en una de sus fincas le llamó homosexual en presencia de su hijo Martín Palma Meccia.

A decir de Redondo Llenas, sus crímenes eran tan horrendos que él no era capaz de desobedecerle, razón por la que, cuando le ordenó que secuestrara a su primo, no tuvo otra opción. Según sus palabras, odiaba a Palma de la Calzada, porque incluso en una ocasión intentó violarlo y lo obligó a que le hiciera sexo oral.

Le confesó al tribunal que su odio a Palma de la Calzada era de tal magnitud que, cuando le infirió las 34 puñaladas al cuerpo de su primo, pensó que se las estaba dando a él (a Palma de la Calzada) y no al menor. Sin embargo, su versión nunca fue aceptada por la familia del menor Llenas Aybar.

SIN INVESTIGACIÓN
En el juicio se tuvo la creencia de que el móvil del asesinato fue por problemas familiares, y no por mandato de Palma de la Calzada. Lo cierto es que lo denunciado por Redondo Llenas nunca fue investigado por las autoridades, que incluso permitieron la salida del país de la familia Palma Meccia.

Pese a los hechos denunciados en el tribunal, tanto por Redondo Llenas como por Moliné Rodríguez, las autoridades nunca los investigaron e, incluso, ni siquiera se supo cuál fue el motivo real del crimen.

LA VERSIÓN
La versión de los hechos ofrecida por estos en los tribunales nunca fue creída por la familia de la víctima ni por psiquiatras que los trataron, los cuales los diagnosticaron como personas con desorden de la personalidad antisocial, irregenerables, capaces de caminar entre cadáveres sin inmutarse. Incluso, en el juicio salió a relucir cómo Mario José Redondo Llenas, a sabiendas de que lo había matado, participó de manera activa en la búsqueda de su primo y lloró en la funeraria cuando encontraron el cuerpo sin vida. Los psiquiatras también determinaron que, luego de un largo tiempo en prisión, nunca mostraron arrepentimiento.

MOLINÉ
De Moliné Rodríguez salió a relucir un escrito personal entregado a su novia, donde revela su personalidad de una vida oscura, fría, sin personalidad, desesperanzada y sin reconocimiento del valor humano.

“Pero yo no fui el que mató al niño; el que le dio las puñaladas fue Mario. Él y yo fuimos al colegio juntos y también Martín (hijo de Palma de la Calzada). Ellos me habían hablado de secuestrar a una muchacha para conseguir dinero, pero no se pudo y después me hablaron de secuestrar a un primito de Mario, y yo les dije que estaba bien. Yo, si un amigo mío me dice que vamos a hacer tal cosa, yo no me opongo, también lo ayudo en lo que me pidan. Yo soy así”, declaró en esa ocasión.

Mientras, en su escrito personal entregado a su novia, narra un fragmento de una novela donde él es el protagonista y ella actriz, en donde habla de una serie de aberraciones y de su vida sexual.

“Yo no tengo fe en nada, aun cuando quiero tener fe, yo raramente pido ayuda a Dios. Estas cosas me hacen triste y aumentan inmensamente en mí mis constantes sentimientos de vacío. Uno podrá decir que yo no soy bueno en leer esto, pero no soy malo tampoco. Solo un poco diferente”, narró con su propia voz en el escrito de su novela.

“Yo, además, no tengo interés en nada duradero, yo soy descuidado, indiferente, yo soy extremadamente sexual, el sexo es abundante para mí; el sexo es esencial acto de comunicación. Yo podría ser llamado un desviado, porque yo disfruto el exceso y todas las cosas materiales. Yo podría ser llamado superficial, porque pongo mucha atención al aspecto evidente. No sé qué desgraciado hay dentro de mí. Yo quiero derramar cocaína en tu trasero, y entonces sorberlo”, dijo el escrito de la novela entregado a su novia.

Silvio Cabrera

Silvio Cabrera, periodista especializado en temas judiciales, diplomado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).