La comedia Orgasmos, texto de Dan Israely con tiene un amplio reconocimiento e impacto internacional es un audaz texto para el divertimiento y la reflexión entre risas y carcajadas al tratar con gracia e inteligencia temas tan cercanos y traumatizantes como es la sexualidad, los roles de género, la torpeza masculina respecto de los detalles vitales de la relación y la complejidad y exigencia femenina frente a las absurdas prácticas masculinas, entintando sus limitaciones de infidelidad, el etiquetado simplista de las actitudes de la mujer, procurando encontrar en ellas la responsabilidad de las propias debilidades del equivocadamente llamado sexo fuerte.
Más Orgasmos, como se ha re-titulado este montaje (que ya habíamos visto con Luis Manuel Aguiló y Luz García en la misma y cuasi sagrada Sala Ravelo del Teatro Nacional), se sobreimpone por encima de su propia proyección mediática que ofrece ilusoriamente desnudos que parecen, pero que nunca son gracias a las mayas ergonométricas de color carne. Para los espectadores instintivos se llevarán la ilusión de que vieron a Nashla desnuda, pero esa gente no reclama mucho para dar rienda suelta a sus fantasías.
Esta comedia nos hace reír auténticamente a toda capacidad de la mandíbula batiente, al tiempo de estremecernos, muy en el fondo de la conciencia, con sus desgarrantes contenidos que exponen, airean y hasta ilustran sarcásticamente, lo absurdo del desequilibrio en el aporte emocional que diferentemente hacen hombre y mujer al ritual del amor, expresado finalmente en los orgasmos.
La química que logran ambos protagonistas es viva, intensa, hilarante, picada en sus textos breves o en sus parlamentos más extensos. Enrique Chao, hábil manipulador histrónico con una de las tradiciones más respetables en este género, apunta un éxito superior incluso a su versión anterior. Fidel López de reinventa con una escenografía sugerente, directa, funcional y de gran capacidad para alojar las diversas situaciones de ambos intérpretes.
Si desea reírse con conciencia, si necesita olvidar un buen rato el abundante y multipresente ambiente electoral que agobia y embota el entendimiento con sus excesivos spots y sus molestosos bandereos, deje todo: la Sala Ravelo le está esperando.
Un Apunte
La Nashla
Nashla Bogaert es más que imagen perfectamente adecuada para las exigencias de casting de lo que sea. Este talento aporta dinamismo a su rol de mujer que hace pensar la subjetividad femenina. Siendo más que una cara y un cuerpo hermoso. Tiene potencial desarrollado y puede que llegue mucho más lejos en las tablas, si continúa su preparación y salta del esquema del facilismo de las comedias comerciales. Su gran prueba será el drama. Ojalá se decida.

