Islamabad. EFE. Al menos 36 personas han muerto desde ayer en una ola de violencia armada que está sacudiendo a la sureña Karachi, la capital financiera de Pakistán, informó hoy a Efe una fuente policial.
Los principales establecimientos han cerrado sus puertas y los autobuses de línea no circulan por la ciudad después de que se hayan multiplicado los asesinatos en los últimos días, según la fuente.
Los tiroteos continúan en la capital de la provincia meridional de Sindh, que se ha convertido en un campo de batalla no solo entre grupos étnicos rivales sino entre miembros de la misma comunidad.
El canal televisivo Express elevó a unas 90 las víctimas mortales en Karachi durante los últimos cuatro días.
Se han registrado ataques contra autobuses, viviendas y enfrentamientos armados sobre todo en los barrios de Orangi, Kasba y Banaras.
En Orangi y cercanías se aglomera la etnia pastún, una comunidad que tiene una presencia cada vez más fuerte en Karachi, tradicional feudo de los mohayires, inmigrantes que llegaron de la India a Pakistán tras la partición en 1947.
En Karachi son habituales los llamados asesinatos selectivos, término con el que las autoridades se refieren a las muertes de ciudadanos -en ocasiones políticos, activistas o simples militantes de partidos- a manos de bandas criminales.
La fuente policial, sin embargo, recalcó que la mayoría de los sucesos de los últimos días no tienen un tinte étnico-político.
El ministro paquistaní de Interior, Rehman Malik, aseguró que un millar de miembros de la guardia de fronteras se desplegarán en la ciudad para mantener el orden, según la agencia estatal APP.

