El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales sembró durante el fin de semana 500 mil árboles en todo el territorio nacional, en el inicio de la temporada de siembra de este año en la que se priorizan las cuencas hidrográficas y las zonas devastadas por incendios.
Este domingo se llevó a cabo el acto oficial en Los Arroyones, Villa Altagracia, y de manera simultánea que laboró desde el viernes en esta tarea a nivel nacional. La actividad estuvo encabezada por el titular de esa cartera, doctor Bautista Rojas Gómez, quien dijo que en una primera etapa, hasta finales de julio, procuran plantar 6 millones de árboles de diversas especies.
El acto oficial se hizo coincidir con la conmemoración del Día Mundial del Árbol, y donde se involucraron cientos de estudiantes, voluntarios, comunitarios e invitados especiales para reforestar área devastada de la Loma Novillero.
En esta primera etapa, hemos priorizado las áreas devastadas por incendios forestales y las cuencas hidrográficas afectadas por la larga sequía que tuvimos desde finales del año 2012, como parte de una programación que nos permitirá plantar seis millones de árboles a nivel nacional hasta el mes julio, expresó Rojas Gómez.
La jornada de reforestación por el Día del Árbol se organizó con la finalidad de promover en la ciudadanía la importancia de la conservación de los árboles por los múltiples beneficios ambientales que aportan a los humanos y a los ecosistemas en general.
En este sentido, el Ministerio Ambiente aprovechó la celebración del Día del Árbol involucrando a comunidades locales de distintos zonas del país, organizando conversatorios, charlas, exposiciones y jornadas de siembra para sensibilizar a los participantes sobre los beneficios de los árboles al entorno, a los ecosistemas citadinos y en particular a la salud física y mental de los seres humanos.
El Día del Árbol fue, en principio, una recomendación del Congreso Forestal Mundial que se celebró en Roma en 1969, idea que fue acogida por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1971.
Durante el desarrollo de la actividad, Bautista Rojas Gómez hizo un llamado a la ciudadanía a plantar un árbol comprometiéndonos a velar por su conservación y cuidando de plantarlo en los lugares apropiados y con las especies adecuadas.
Beneficios del árbol
Los árboles purifican el aire reduciendo el contenido de dióxido de carbono en el aire proporcionando grandes cantidades de oxigeno. En el proceso de la respiración el hombre toma del aire el oxigeno que necesita para purificar la sangre, al mismo tiempo que exhala el dióxido de carbono (C02) que va al aire
Los ecosistemas forestales proporcionan los más diversos hábitat para plantas, animales y microorganismos y albergan más del 80% de las especies terrestres del planeta. Los árboles sirven de alimento y refugio al hombre y a los animales.
El bosque constituye la defensa más completa y eficaz del suelo. Las raíces de los árboles se convierten en una especie de amarre que permite que las tierras no se deslicen. Los bosques pueden revertir la degradación del suelo y ayudar a combatir la desertificación.
Los bosques actúan como «esponjas gigantes», absorbiendo la lluvia durante las estaciones húmedas, que recogen y almacenan en grandes cantidades y poco a poco la liberan en tiempos de sequía. Las raíces de los árboles y hojarasca crean condiciones que promuevan la infiltración del agua de lluvia en el suelo y en las aguas subterráneas.
La vegetación actúa como filtro de las radiaciones solares contribuyendo a disminuir el calor, los lugares expuestos abiertamente a los rayos solares son más calurosos y allí se hace la vida más difícil; en las zonas urbanas y rurales donde hay árboles las temperaturas son más frescas.
Los fuertes ruidos producidos por los vehículos de motor, maquinarias de construcción, altoparlantes, bocinas y otros al chocar con las hojas de los árboles disminuyen su intensidad hasta ser tolerable al oído humano, lo mismo pasa con el ruido y los vientos, los cuales al chocar con las hojas de los árboles disminuyen su fuerza y así producen menos daños a las plantaciones.

