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Melón y los girasoles

Melón y los   girasoles

Había una vez dos girasoles que a pesar de su habilidad para haber mirado siempre al Sol y haber tenido producciones extras de semillas, llegó un momento en el que dejaron de hacerlo.

Ese momento coincidió con el nacimiento de su nuevo hijo, el girasol Melón.

Melón era una florecita muy intrépida, siempre corriendo de un lado para otro, buscando hormigas con las que charlar un rato, y desobedeciendo a sus padres.

Melón no sabía cual era su función en este mundo, y los padres, como consecuencia de sus travesuras y desobediencias, dejaron de cumplir la suya, ya que estaban siempre pendientes de mirar hacia abajo para ver que hacía Melón.

Una vez llegó el verano, la familia de Melón apenas había producido la cantidad de pipas que se requería de los girasoles en condiciones normales, y los agricultores, al ver que no eran productivos, se llevaron a Melón y sus padres a un invernadero, antes de desecharlos como plantas de decoración.

Los padres de Melón esa misma noche que llegaron al invernadero hablaron muy seriamente con el pequeño girasol:

– “Melón, si sigues así acabarás en una maceta decorando el jardín de unos extraños.

Intenta realizar tu función de girasol, y si tienes cualquier duda, pregúntanos que para eso somos tus padres“.

Melón se quedó pensativo y de repente les dijo a sus padres:

– “Papá y mamá, tengo una duda. Me da vergüenza decirlo pero lo intentaré. Es que, … es que, no sé cuál es mi función, ¿qué tengo que hacer?”.

Los padres lo miraron con ternura y le explicaron lo siguiente:

– “Un girasol madura en su interior pipas, y lo hace orientando la cabeza hacia el sol durante el día, por eso somos de la familia de los girasoles, giramos según donde esté el sol, ¿ahora ya obedecerás?”.

Una amplia sonrisa se dibujó entre las pipas de Melón, había entendido perfectamente su misión en la vida, y estaba feliz por ser tan privilegiado de estar mirando siempre al sol sin que le cegara.

Así fue como a los pocos días, el agricultor volvió a poner a la familia de Melón en la plantación grande.

Melón fue creciendo y creciendo, y cada año su producción de pipas era mayor.

Se sentía muy orgulloso de haber preguntado en el momento justo lo que tenía que hacer, y aprendió desde entonces a ser atrevido y asertivo, y no quedarse con ninguna duda, por muy básica que pareciera, lo cual demostraba la graninteligencia que esta flor tan intrépida y aventurera tenía.

 

 

(Ulica Tizaber)

El Nacional

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