Opinión

Mensajeros del imperio en pose de buen vecino

Mensajeros del imperio en pose de buen vecino

LILLIAM OVIEDO
En la reciente visita a México de Hillary Clinton, poca importancia tienen los pronunciamientos protocolares y las declaraciones preconcebidas. En el diseño del actual gobierno de Estados Unidos, fortalecer la alianza con los sectores entreguistas de México es uno de los objetivos en el proceso que los estrategas llaman “rescate del liderazgo de Estados Unidos”. Una muestra de que el presidente Barack Obama acoge esta propuesta es la designación como embajador de México de uno de sus sustentadores, el cubano estadounidense Carlos Pascual. Es, sencillamente, un intento de validar la injerencia tratando de acallar las voces disidentes.

Para mañana, lunes 30 de marzo, está pautada la reunión en Costa Rica de los presidentes de Centroamérica con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, previa a la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar a mediados de abril.

Aunque la Casa Blanca pretende ocultarlo mediante eufemismos, estas dos visitas a América Latina se realizan con el propósito de reforzar las ataduras en casos particulares como México y Centroamérica, a través de compromisos bilaterales, y de presentar previamente los argumentos estadounidenses en temas que interesan a todos los países como la reactivación de la IV Flota, el bloqueo contra Cuba y el confeso financiamiento a los grupos que pretenden desestabilizar el gobierno de Venezuela.

Clinton y Biden, en diferentes escenarios, están cumpliendo misiones dirigidas al mismo objetivo. Esas tareas se han tornado altamente necesarias en la actual situación, sobre todo por la existencia en el área de gobiernos que cuestionan el esquema de dominación puesto en vigencia a sangre y fuego.

Mientras Hillary Clinton posaba en México, los presidentes de Centroamérica se reunieron en Nicaragua, convocados por Daniel Ortega, para discutir posiciones. Ninguno de ellos, ni siquiera el ultraderechista Elías Antonio Saca, de El Salvador, fue capaz de cuestionar la necesidad de debatir en la Cumbre de las Américas temas como la política migratoria de Estados Unidos y el condicionamiento para los programas de intercambio y colaboración.

Los ex cancilleres, hoy  diputados opositores de Nicaragua, Francisco Aguirre Sacasa y Eduardo Montealegre Rivas, criticaron las posiciones del presidente Daniel Ortega. Dicen que, al exigir a Estados Unidos incondicionalidad para la colaboración y las relaciones de intercambio, aleja la ayuda y divide la región. 

La derecha centroamericana sólo se pronuncia por la integración continental para entregar  la región a Estados Unidos. La reciente victoria electoral del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador y el gobierno del Frente Sandinista en Nicaragua, sugieren que dos voces en el área no se integrarán al coro del servilismo, y eso molesta a figuras como estos dos ex cancilleres.

Políticos que no son de izquierda, y hasta gobernantes serviles como el presidente Leonel Fernández, favorecen el levantamiento del bloqueo contra Cuba. Saben que gobiernos centristas como el de Argentina, el de Chile y el de Brasil, han expresado preocupación por la rehabilitación de la IV Flota. Por eso preparan las condiciones para que en la próxima Cumbre de las Américas,  en Trinidad y Tobago en abril, el componente protocolar se imponga sobre la discusión de fondo.

En las tres reuniones anteriores (la realizada en Canadá en el año 2001, la extraordinaria realizada en México en el año 2004, y la de Mar del Plata en el año 2005), hubo que consignar en el documento final la negativa de Venezuela a jurar por la democracia representativa y el libre comercio y a considerar el ALCA como solución a problemas básicos.

El gobierno de Estados Unidos sabe que esta situación no cambiará con visitas o reuniones,, pero trata de facilitar la presentación de Obama en en Trinidad Tobago.

  El actual gobierno ha dejado como subsecretario adjunto para el Hemisferio Occidental a un diplomático a veces gris y siempre odioso, Thomas Shannon, mantiene el ilegal y criminal bloqueo contra Cuba y no ha dado paso alguno hacia el cambio en materias como la presencia militar y las políticas migratorias… ¿En qué condición pueden venir sus servidores a este continente si no como mensajeros de la injerencia?

El Nacional

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