¿Qué Pasa?

¡Michel inmenso!

¡Michel inmenso!

¡Inmenso!
Lo que logra Michel Camilo en ánimo el público, con su concierto Piano Solo, es hacer sentir que se tiene delante a un espíritu creativo, capaz de crear sensaciones y percepciones normalmente imposibles cuando sólo se escucha un piano, es lo que invade el alma al recibir la carga de ternura, fuerza, energía, color, mariposas y genialmente laberínticas con las que sus manos arrancan esas notas.

Michel Camilo es, condición fuera de toda duda, el artista dominicano de mayor estatura en su área, la música de los músicos, el jazz, con un impacto comparable sólo a Juan Luis Guerra en el arte popular criollo de trascendencia internacional.

La fuerza energética que imprimió a piezas como From within Just like you, The frim fram souce y Manteca, desbordantes en su habilidad interpretativa, en sus giros de armonía, en su descarga sonora, no daban lugar al respiro. Impacto vital de un instrumento que casi hablaba al contacto con la digitación de este maestro.

Las dos primeras piezas fueron parte de banda sonora de películas con las que ha colaborado, destacándose en su interpretación sobre todo la fuerza, los virajes armónicos y la entrega a la pieza, reconocida finalmente por clamores del público y aplausos envidiablemente extendidos.

La ternura
Ternura que invitaba a detener los procesos y los hechos se sintió cuando hizo el homenaje a su esposa, Sandra, con Serenata para Sandra, en la cual embrujó de delicadeza al público que abarrotó la platea del Teatro Nacional.
Pero el límite del ensueño y la ternura llegaron con su tema A place in time (Un lugar en el tiempo), un poema musical de un discurso casi visual, casi etéreo, que revelaba más que el amor por una mujer crucial en su vida. Fue el momento inolvidable del concierto.

Playing Lecuona

Su mosaico (medley) basado en la obra del pianista cubano Ernesto Lecuona, casi al final del concierto, puso ese sabor Caribeño al interpretar Siboney, Danza Lucumi, La Comparsa, Para Vigo me voy, y recordar su participación en el documental Playing in Lecuona, un documental que acaba de ser premiado como el mejor en el 30 Festival de Montreal de los directores Pavel (Cuba) el Juanma Villar Betancort, (Tenerife) y con él y los cubanos Chucho Valdez y Gonzalo Rubalcaba.

Caribe, el cierre

Una vez agotado el repertorio, tras los aplausos y los gritos de elogio (¡Bravo! y todo lo demás), el pianista dominicano vivo más importante de la República Dominicana, debió volver a escena y hacer una pieza adicional de cierre: nada más adecuado que Suntan-(Caribe), tema que escribe y interpreta sin disimular el orgullo de la región del mundo que le hizo ver la belleza del mar, el paisaje panorámico y el universo humano, de tantos tonos distintos.

Los padres de Michel Camilo asistieron al concierto, lo que resaltó el artista con orgullo, sobre todo al indicar que su progenitor tiene 102 años. Aplausos totales.

Fue una noche de emociones, de justicia a la labor de la ADR, de energía, descarga y sensibilidad.

En Santiago fue igual de genial
Susana Veras

SANTIAGO. Sobre las teclas del piano Steinway and Sons, el virtuosismo del pianista dominicano Michel Camilo vio un capítulo más en la noche del 13 de febrero en el escenario de la Sala Restauración del Gran Teatro del Cibao de Santiago en una noche con más de un millón de notas de jazz.Piano Solo, a beneficio de la Asociación Dominicana de Rehabilitación filial Santiago, el público de la urbe monumental disfrutó de una hora y quince minutos, sin intermedios, del mejor jazz que el pianista dominicano puede ofrecer en el 2017. En el repertorio, nutrido de los temas de sus 24 álbumes. La Serenata de Sandra, fue una de las baladas dulces compartidas en la noche del lunes, un regalo de San Valentín a su esposa y manager. «No sería nadie sin ella», confesó el artista.

UN APUNTE

Por ADR
La Asociación Dominicana de Rehabilitación tiene en Michel Camilo su patrimonio musical más alto y productivo: todos los conciertos que ha ofrecido en el Teatro Nacional han sido a beneficio de esta institución de servicio, presidida por doña Mary Pérez Marranzini, presente en segunda fila junto a su hijo Celso, a quien, cuando siendo niño afectado de polio, tuvo que llevarlo al exterior para darle atención. A su regreso transformó la adversa circunstancia en un milagro de amor que ha servido ya por 53 años a miles de pacientes.