Las Fuerzas Armadas y la Dirección General de Migración han tenido que unir esfuerzos para proteger a miles de haitianos en distintos puntos del país, y evitar que sean agredidos después de los sangrientos incidentes ocurridos en Neiba y Guayubín el lunes y ayer martes.
El jefe del Ejército, mayor general Joaquín Pérez Féliz; el vicealmirante Julio César Ventura Bayonet, y el mayor general José Aníbal Sanz Jiminián han tenido que enviar refuerzos a Neiba, Guayubín, Barahona y Montecristi, para garantizar la vida de los haitianos.
Los organismos castrenses y la Dirección de Migración han tenido que utilizar las instalaciones militares para poner a salvo a esos haitianos cuya vida corre peligro por la persecución contra ellos luego de la muerte el lunes del motoconchista dominicano Julio César Díaz Pérez, supuestamente a manos de dos haitianos que le robaron su motocicleta.
En venganza muchos neiberos armados de machetes, cuchillos, palos y piedras agredieron indiscriminadamente a los haitianos que encontraban a su paso y lograron matar dos y herir a por lo menos 11. Los heridos están internos en el hospital Jaime Mota, de Barahona.
Entre los muertos está el dominicano de origen haitiano y profesor de karate Solano Méndez Pérez (Chan), en vista de que fue adoptado por el señor Sólido Méndez, cuando tenía nueve años.
En Neiba se dice que Méndez Pérez era hijo de un alto militar haitiano que murió el 30 de septiembre de 1991, durante el golpe de Estado contra el presidente Jean Beltrand Aristide.
Sobre esa versión, la ingeniera agrónomo Benancia Méndez, hermana de crianza de Méndez Pérez, dijo que realmente su padre era un hombre muy hospitalario y que ese muchacho llegó a su casa, le dio albergue y hasta su apellido.
Dijo que realmente escuchó al muchacho haber dicho que era hijo de un militar haitiano muerto en las circunstancias referidas, pero que nunca dijo su nombre.
Lo definió como una persona buena, que se ganó el cariño no sólo de ellos sino de la vecindad.
Sus restos fueron sepultados ayer a las 5:00 de la tarde en el cementerio de Tabaldillo, en Neiba.
Los jefes del Ejército y de la Marina informaron que ayer los recintos militares de Neiba, Barahona, Montecristi y Guayubín fueron utilizados para albergar transitoriamente a más de 500 haitianos en peligro de ser agredidos.
Más tarde las autoridades procedieron a repatriarlos hasta tanto baje la tensión.
El propio director de Migración viajó a Neiba y estuvo al frente del operativo para llevar los haitianos hasta la frontera con Jimaní.
En Pedernales también son tensas las relaciones entre los haitianos y los dominicanos, donde las autoridades militares y de Migración también han adoptado medidas para proteger a esos inmigrantes.
En Guayubín
En este municipio de la provincia Montecristi se produjo una situación similar. Vecinos quemaron numerosas casuchas donde vivían haitianos, después de la muerte a palos del comerciante Alcibíades Jiménez, de 79 años.
De la muerte de Jiménez se acusa igualmente al haitiano Hubert Noeli, quien fue detenido por agentes del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza, cuando se proponía a regresar a Haití.
Aunque muchos haitianos han abandonado la zona voluntariamente por temor a represalias, el general Miguel de la Cruz Reyna, comandante de la Regional Noroeste de la Policía, ordenó incrementar la vigilancia en torno a los lugares donde viven haitianos, para proteger sus vidas.
