Las expulsiones y sanciones determinadas por el tribunal disciplinario del PRD alimentan la impresión de que las diferencias en ese partido son irreconciliables. Evidencian el imperturbable propósito de Miguel Vargas y sus aliados, de quitar de en medio todos los obstáculos que impidan o dificulten su proyecto presidencial para el 2016.
Ni hablar de la generalizada cólera provocada por estas decisiones. Burdas, violatorias y abusivas delatan inocultables intereses que andan detrás de la división y debilitamiento del partido más votado en las elecciones pasadas. Si alguna vez hubo duda sobre el grupo que viene haciendo causa común con Leonel Fernández en sus planes de liquidar al PRD, este evento la despeja por completo.
Obcecados ambos, Miguel y Leonel, buscan acorralar a Hipólito Mejía y descalificar a dirigentes valiosos e irremplazables como Andrés Bautista, Geanilda Vásquez y Orlando Jorge. Estatutariamente incorrectas, aquellas resoluciones carecen de asidero legal por incontables razones. Rechazada por las masas perredeístas y la población, no alcanzarán la debida legitimidad.
Arreglos mal calculados, por tanto, erráticos. Ofrecen la oportunidad de identificar a los verdaderos enemigos, no sólo del PRD, sino también del orden democrático. Sentados sobre un barril de pólvoras, este tribunal compuesto por empleados y amigos de Miguel Vargas, están jugando a desacreditar a su propio partido, aplastar a oponentes internos y, de paso, fortalecer las posiciones de Leonel Fernández.
Hasta tanto el PLD y el propio presidente Danilo Medina no logren salirse de la amplia e imponente sombrilla abierta por el ex mandatario, el partido blanco y sus aliados siguen siendo su única amenaza. De ahí que esta labor, desempeñada con peregrina precisión por Vargas constituya el mayor aporte que haya podido recibir. Nos parece escuchar voces agoreras gritar ¡misión cumplida!, no sin cierta tristeza e indignación. Nos salva, sin embargo, la esperanza de renovación, unidad y justicia en el verdadero PRD.
Ahora bien, si en el PLD comienzan a soplar nuevos vientos o suena como debe sonar dentro de pocos meses- una trompeta retadora, estos caballos de Troya dentro del PRD serian innecesarios, y pasarían a ser relegados a un segundo plano. La tardía revelación de Sobeida Félix podría ser una señal de humo en este sentido. No sorprende el origen de la filtración y las declaraciones del procurador general, quien no se mordió la lengua al momento de mencionar a los involucrados y la posibilidad de que sean investigados.
Cabe peguntarse, a propósito de lo acontecido en el PRD, si no habrá sido esta una de las recurrentes formas de presión conducentes a forzar el cisma planteado ahora con la salida de la parte más notable, auténtica y acreditada del PRD. De ser así, este intento es tan siniestro como fallido. Como se verá en los días por venir.

