MIAMI. AP. – Ocho misioneros estadounidenses liberados por un juez haitiano aterrizaron en la madrugada del jueves en Miami, casi tres semanas después de que el grupo fue acusado de secuestro por intentar sacar 33 niños del país devastado por un terremoto.
El teniente Kenneth Scholz, del Comando Sur de Estados Unidos, dijo que un avión de carga C-130 de la Fuerza Aérea estadounidense con los misioneros a bordo aterrizó justo después de la media noche (0500 GMT) en el Aeropuerto Internacional de Miami.
Luego de pasar por el área de Aduanas, aproximadamente 12 horas después de ser liberados, siete de los ocho misioneros fueron a un hotel adyacente al aeropuerto.
No tomando en cuenta las preguntas de los reporteros, el grupo caminó rápidamente a través del vestíbulo del hotel e ingreso a un elevador mientras fotógrafos tomaban sus imágenes.
«Están muy cansados», dijo Caleb Stegall, un fiscal de distrito en Kansas que ha estado ayudando a algunos de los misioneros. «Tuvieron una experiencia bastante dura y obviamente esperaban con ansia una cama suave, una comida caliente y una ducha tibia», agregó.
Regocijados familiares expresaron alivio, incluido Sean Lankford, de Meridian, Idaho, cuya esposa e hija estuvieron entre los ocho liberados. Cuando le preguntó la AP a última hora del miércoles cómo se sentía, Lankford lo resumió en dos palabras: «Extremadamente bien».
El miércoles, un juez haitiano dijo que había decidido liberar a ocho de los 10 estadounidenses bautistas tras escuchar las declaraciones de los padres de los menores a quienes trataron de sacar del país. Al parecer, los padres dijeron que entregaron sus hijos voluntariamente a los misioneros.
El juez Bernard Saint Vil dijo a The Associated Press que los ocho saldrían de Haití sin depositar fianza o bajo otras condiciones.
«Los padres de los menores hicieron declaraciones que demostraban que pueden ser liberados», dijo a la AP al explicar que la entrega de los niños había sido voluntaria.
Saint Vil señaló que aún quiere interrogar a Silsby y a otra integrante del grupo, Charisa Coulter, acerca de una visita que realizaron a Haití en diciembre antes del terremoto, pero que por lo pronto pidió la hospitalización de Coulter pues padece diabetes.
El miércoles Coulter recibió brevemente atención médica, pero volvió a la cárcel. Horas después, justo antes de que cayera la noche, los ocho misioneros, visiblemente desgastados y sudorosos, salieron caminando de lo que fue su prisión en Haití. Escoltados por diplomáticos estadounidenses, los ocho fueron llevados a un hospital de campo norteamericano dentro del aeropuerto.
Sin fianza
El juez haitiano que investigó el intento del grupo de sacar sin la debida documentación a los niños fueron dejados en libertad sin fianza, tras el juez escuchar testimonios de los padres de los menores envueltos en el conflicto.

