El mensaje central de la intervención del Presidente fue de optimismo y esperanza, sentimientos tan necesarios hoy en un mundo estremecido, una vez más, por los horrores de las crisis económicas, las guerras, las epidemias, la pobreza y la degradación del medio ambiente así lo expresó. Miguel Mejía, Secretario General del MIU.
Dijo que el presidente Danilo Medina acaba de hacer una medular intervención ante la 69 Asamblea General de la ONU, y no es exagerado afirmar que, a pesar de los vacíos en la sala, muestra evidente del desgaste que se produce en este tipo de reuniones, tras intensas jornadas de trabajo, fue una intervención acogida con respeto y simpatía, evidenciados en los aplausos que, por tres ocasiones, interrumpieron sus palabras.
Asegura que contra las opiniones de los escépticos, los críticos profesionales a ultranza y los descreídos, la voz del presidente Danilo Medina transmitió el orgullo de quienes luchamos por hacer de República Dominicana un país mejor, y no nos rendimos ante los graves problemas a enfrentar y los colosales retos que se alzan en el camino. Y lo más importante, expresado en un tono humilde, pero firme: el de quien tiene detrás una ejecutoria probada en la práctica y la coherencia que le ha atraído el apoyo popular.
Ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Danilo Medina no prometió ni desplegó planes por realizar, sino que expuso los resultados ya obtenidos y el profundo sentido humano de los mismos; todo lo que significa lo alcanzado para una nación pequeña, en vías de desarrollo y del Tercer Mundo, como es la nuestra.
Afirma que el mensaje central de la intervención del Presidente fue de optimismo y esperanza, sentimientos tan necesarios hoy en un mundo estremecido, una vez más, por los horrores de las crisis económicas, las guerras, las epidemias, la pobreza y la degradación del medio ambiente. Y lo más significativo de lo expresado, es que para ello no utilizó los ejemplos de las grandes potencias mundiales, de por sí deterioradas por la crisis, sino los de los que llamó “países emergentes”, en los cuales “… el ideal de crecimiento sostenible y justicia social renace”, mediante programas sociales de amplio alcance que han permitido “…sacar a millones de la pobreza y mitigar la desigualdad”.
Con todo orgullo, en uno de los pasajes mejor acogido de su discurso, el Presidente Medina informó al mundo del Pacto Nacional Educativo logrado, el cual ha permitido destinar el 4% del PIB a la educación y estar en vías de eliminar el flagelo ancestral del analfabetismo.
Otros logros de su gestión, que constituyen un orgullo para todos los dominicanos y dominicanas, fueron también expuestos, entre ellos, los avances en el sector de la salud y el ejemplar apoyo a los pequeños productores agrícolas, garantía de fuentes de trabajo y de la alimentación del pueblo, que ha permitido sacar de la pobreza, en apenas 18 meses, a más de 528,000 ciudadanos.
Pero sin dudas, el momento estelar de su intervención, fue cuando se refirió a los avances experimentados en las relaciones entre Haití y República Dominicana, desmintiendo con datos y evidencias, las falaces campañas de descrédito orquestadas por fuerzas oscuras internacionales.
En momentos en que en el Medio Oriente, África, y otras partes del mundo asistimos al estallido de controversias y enfrentamientos ancestrales, Haití y República Dominicana, compartiendo el espacio histórico de una misma isla del Caribe, han sabido hallar el camino del entendimiento y el diálogo, construyendo un mejor futuro para sus pueblos. Con razón el presidente Medina calificó este proceso de “histórico y aportador de una nota de optimismo, para el resto del mundo”.
Para que el diálogo pueda continuar como hasta ahora, y se resuelvan problemas de antigua data relacionados con la emigración ilegal hacia nuestro territorio, el mandatario dominicano hizo un persuasivo e inteligente llamado a la comunidad internacional, y a la propia Asamblea General de la ONU, para apoyar al gobierno de Haití, con los recursos económicos y técnicos que le permitan dotar a sus nacionales de la documentación requerida, y en consecuencia, garanticen que el proceso de regularización de los emigrantes en República Dominicana, concluya exitosamente.
Con este mismo objetivo, con anterioridad a su discurso, el Presidente se había entrevistado con el magnate George Soros, uno de los hombres más ricos del mundo, controversialmente famosos por sus operaciones especulativas, su hostilidad contra ciertos procesos alternativos en la política mundial, pero también por su oposición a la reelección de George Bush, sus críticas a las tendencias militaristas y expansionistas de los Estados Unidos, y sus donativos millonarios a causas sociales del resto del planeta. De este encuentro trascendió la disposición del Sr. Soros a apoyar económicamente al gobierno de Haití para garantizar la documentación de sus nacionales, contribuyendo con ello al mantenimiento del proceso positivo que involucra a nuestras dos naciones.
Al final de su discurso, el presidente Danilo Medina formuló otra idea digna de encomio al decir que el camino de la esperanza se inicia en nuestros propios pueblos. Con ello cerraba una jornada memorable, donde la voz de la Patria resonó con dignidad y altura incomparable, en el más importante foro mundial.
Todas las dominicanas y dominicanos tenemos motivo para sentir el orgullo de pertenecer a una nación capaz de enviar al mundo, en momentos dramáticos de su devenir, un mensaje de esperanza, optimismo y fe en el pueblo, como forjador de su propio destino.
Si se puede. Si podemos. El presidente Danilo Medina acaba de confirmarlo ante la 69 Asamblea General de la ONU.

