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Mordzinski: fotografiar lo invisible

Mordzinski: fotografiar lo invisible

 Un fotógrafo es, me da por pensar, un funambulista que se arriesga entre los abismos de la sombra y la luz.

Es de suponer que el fotógrafo ha de captar la integridad física de un objetivo que está frente a él, frente a su lente, a sólo un tiro de su mágico obturador.

Pero no. Hay un fotógrafo, entre no muchos en este formidable arte de la modernidad, capaz de fotografiar lo que de una persona es esencial, y sin embargo, no se ve a simple vista, no se puede colocar frente a una lente en calidad de objetivo.

Ese fotógrafo que, como creían algunos nativos de tribus arcaicas, tiene la facultad de absorber el espíritu de la persona y plasmarlo a secas y de forma inconfundible, ese artista del lente se llama Daniel Mordzinski. Nacido en Argentina en 1960; radicado en París desde hace más de dos décadas, es, sin embargo, ciudadano del mundo y dueño de un arte universal.

En 2009 presentó  en nuestro país su exposición fotográfica “30 años entre escritores”, con la cual recorrió medio mundo.

Confesó desde entonces, su insatisfacción por el hecho de que en esa galería de importantes escritores a escala internacional, figurase solo uno oriundo de República Dominicana. Prometió, hace apenas un año, ampliar la presencia de escritores dominicanos, consagrados y jóvenes, en su Atlas de las Letras, y con esta segunda exposición en el país, denominada “Letras Hermanas”, ha cumplido su promesa, para satisfacción y orgullo de nuestras letras. Un total de 17 fotografías de escritores nacionales son acompañadas de 56 autores mexicanos -recordemos que la XIII edición de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2010, tiene a México como país invitado de honor- 23 españoles y 39 demiurgos de la palabra de otros países de Latinoamérica, para conformar una exposición singular, en un espacio público y abierto como es el Parque Independencia, de 150 fotografías, entre las que figuran novelistas, ensayistas y poetas de renombre universal.

Es su intenso amor por la literatura de habla hispana, su lengua materna, lo que le ha mantenido en estrecho contacto con los más encumbrados talentos, las más geniales figuras de nuestra literatura.

Y lo más relevante, es esa pasión por la literatura lo que le ha facultado para que, más allá del dominio de la técnica de la fotografía artística y del fotoperiodismo, Daniel Mordzinski pueda hoy  exhibir lo que no es convencionalmente perceptible de la personalidad de un escritor a través de una fotografía: su íntimo universo de palabras.

Es así como este artista ha podido fotografiar lo invisible. Porque no es al autor que fotografía con acierto. Hay algo más en su arte, que solo puede resultar de la grata complicidad con que se llevan a cabo las sesiones de trabajo con el artista, que son un verdadero destello de creatividad, anécdotas y dominio de la escena.

Pero, hay algo más aun, y es la agudeza con que Mordzinski ahonda en el estro creativo y en la personalidad misma de cada escritor, su imaginario, sus deseos, sus fragilidades, sus sueños, para plasmarlo, sea con un plano de su rostro o con un gesto de su cuerpo completo, como lo que en realidad el escritor es: un animal de símbolos, una entidad de palabras, un instrumento del ilimitado poder de invención del lenguaje humano.

Daniel Mordzinski es a la luz lo que un escritor es al silencio. Hay en esa ecuación una lucha sin tregua, una amenaza, una polaridad que se resuelve en la fertilidad del arte y en la riqueza de su Atlas de las Letras, en el que cientos de connotadas personalidades de la literatura han sido atrapadas, capturadas en instantes únicos y realmente propios de su genialidad.

El mismo Daniel ha dicho más de una vez que su objetivo al hacer estos retratos es lograr el diálogo entre los escritores de distintos contextos culturales, de distintas naciones y lenguas, escritores vivos y escritores muertos. Su obra, producto de un retratista excepcional, es una impronta viva de esa intención dialógica, de ese anhelo de comunión que ha cultivado a lo largo de más de tres décadas, impulsado por su amor indivisible a la literatura, al periodismo y al cine.

Los escritores dominicanos retratados por Daniel Mordzinski debemos sentirnos privilegiados de formar parte de su amplia galería humana.

Estos retratos se leen. Estos retratos se escriben. Estos retratos traslucen el misterio del lenguaje creativo. Estos retratos son humanos, demasiado humanos.

Nuestras felicitaciones al Ministerio de Cultura y a la Dirección General de la Feria Internacional del Libro, por permitirnos apreciar, en este magnífico ambiente público del Parque Independencia, esta exposición “Letras Hermanas”, de la autoría de un fotógrafo de una exquisita sensibilidad y de una extraordinaria calidad artística. El fotógrafo que retrata lo visible de lo invisible.

El Nacional

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