Soucy de Pellerano ha partido. Fue la artista plástica dominicana precursora en el manejo del hierro para escultura e instalaciones, esfera creativa que estaba hasta su incursión en patrimonio exclusivo de los artistas masculinos, falleció ayer tarde, primer de enero en una despedida de esta vida terrenal que marca mal el inicio del nuevo año para la plástica dominicana, y que tuvo como precedente una despedida del 2013 cuando se marchó otra figura crucial contemporánea: Fernando Ureña Ribb, en Alemania, el 28 de diciembre.
Soucy Castillo Sánchez de Pellerano era escultora, pintora, dibujante, grabadista, escenógrafa e instaladora. Falleció al caer la tarde en su residencia, tras padecimientos de salud y una caída que le agravó su situación.
Como todos los artistas, seguirá viviendo por medio de la impronta de sus obras. Nacida en 1928 era una marca reconocida en escultura, pintura e instalaciones.
Más de Soucy
Nació en Santo Domingo. Descendía de una familia de próceres e intelectuales, descendiente de Francisco del Rosario Sánchez. A los once años recibió clases de pintura con el maestro nacional Rafael Arzeno en Puerto Plata.
Ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes y se graduó en 1967, el mismo año en que presentó su primera exposición individual, donde tuvo como profesores a Domingo Liz, Gaspar Mario Cruz, Jaime Colson, Noemí Mella, Antonio Prats-Ventós, Luis de Villenas y Pina Melero, pero quien más influyó en su formación como artista fue Paul Giudicelli, de quien fue discípula y seguidora.
Giudicelli
No obstante el maestro que orientó por los caminos creativos que fueron determinantes en su trayectoria fue Paul Giudicelli, con quien estudió directamente desde el año 1964 y recibió una formación basada en los postulados del expresionismo geométrico. Ella lo sustituyó como profesora de pintura en el instituto Cultural Domínico-Americano, después de su muerte en 1965.
En 1966 participó en el concurso de Carteles de Turismo celebrado en Punta del Este, Uruguay. En 1973 participó en la Bienal de Sao Paulo. También asistió al concurso Cannes-Sur-Mer en Francia. Desde 1975 hasta 1979 fue directora de la Escuela de Arte del IES. En 1989 realizó la escenografía de la obra Sueño de una noche de verano, una instalación confeccionada con restos de vehículos que mereció un comentario de Richard F. Shepard del New York Times.
En 1990 recibió el Premio especial otorgado por el jurado al Conjunto de Obras presentado en la XVIII Bienal Nacional de Artes Visuales. A ese mismo grupo de obras denominado Estructo-Palanca-Maquinorum, el público le otorgó el Primer Premio de Escultura. Obtuvo la mayor cantidad de premios en concursos y bienales nacionales. En abril de 2004, el Centro Cultural Eduardo León Jimenes realizó una muestra retrospectiva de su obra.

